
"LOS DELFINES" QUE NO REINARON
La década de los 60 es un período especialmente gris de la historia del RCD Espanyol.
Descensos. Promociones. Salvaciones agónicas. Todo un oscuro y largo túnel con boca de entrada en el viejo José Zorrilla y un único punto de luz, el de aquellos Delfines, que con su sensacional fútbol nos hicieron olvidar tantas tardes de mediocridad.
En ellos quisimos ver el fin a tanta penumbra. Pero no fue así. Esta es su historia.
La campaña 1963-64 se presenta complicada para el RCD Espanyol. De regreso a la elite tras el traumático descenso de Valladolid, el primero en la historia del club, los blanquiazules deberán luchar por consolidarse entre los mejores. No será fácil.
Con una plantilla mal confeccionada, justa de calidad y entrada en años, el equipo viaja toda la Liga metido en el furgón de cola. Su condena; otra promoción. La tercera consecutiva. Esta vez el rival será el Real Sporting de Gijón. Como en Abril de 1943.
Y al igual que en aquella ocasión, los asturianos no lograrán el ascenso. Pese a caer en El Molinón (1-0), el conjunto españolista remonta en Sarriá de la mano de un gran Kubala (3-0) y mantiene la categoría. Objetivo cumplido.
Pero no hay que engañarse. Pese a la permanencia, el equipo necesita un lifting a conciencia. Lo sabe Laszi y también la directiva. Juan Vilá Reyes, su hombre fuerte, y que sueña con armar un RCD Espanyol capaz de competir con los grandes, será el encargado de tomar cartas en el asunto.
- Apostando fuerte -
La remodelación supone el adiós de nombres ilustres. Argilés cuelga las botas. Muñoz ficha por el RC Deportivo de la Coruña. Maguregui apurará sus últimos pases en el Recreativo de Huelva.
Los refuerzos no tardan en llegar. Son futbolistas contrastados. Vilá Reyes no va de farol. Lean si no: Carmelo (Athletic Club), Juan Manuel (Sevilla CF), Bergara (RCD Mallorca), Kuszmann (Real Betis), Ramírez y Rodilla (Real Valladolid), Vall (Levante UD)..... Algunos incluso debutan en la Copa de España de aquella misma temporada, que se inicia una vez finalizada la Liga
Con el campeonato 1964-65 a punto de empezar el club cierra el fichaje de Alfredo Di Stefano (Real Madrid). Si, han leído bien. La Saeta Rubia llega a Sarriá para asombro del fútbol mundial. La pérdida de la Copa de Europa ante el Inter de Helenio Herrera en Viena, abre una brecha insalvable entre él y Miguel Muñoz. Es la hora del adiós al Santiago Bernabéu. Pero no al fútbol activo. Todavía se siente con fuerzas. Que Kubala esté en el banquillo blanquiazul ayuda a decidirle.
6-2-66 RCD ESPANYOL - REAL MADRID (1-1)
Matinal de fútbol en Sarriá. Fenómeno habitual en la década de los 60. Di Stefano, vestido de blanquiazul intenta el disparo con la zurda ante su antiguo equipo. El astro argentino jugó en el RCD Espanyol durante las campañas 1964-65 y 1965-66.
La mezcla de veteranía y juventud surte buenos efectos y los chicos de Laszi, instalados en mitad de la tabla, cuajan una temporada (1964-65) más que aceptable. Sin apenas sobresaltos. Toda una bendición si se compara con lo vivido en años anteriores.
Al equipo, no obstante, le falta gol. Que con 7 dianas, su máximo realizador haya sido el veterano Di Stefano, es un dato harto revelador. Pero para eso está Vilá Reyes, que no ceja en su empeño de mejorar el producto, y cara a la nueva temporada (1965-66) le echa el lazo a tres nuevas piezas: Amas (Real Sociedad), Miralles (Córdoba CF) y José María (Real Oviedo).
Tras un buen empate en el Insular de Las Palmas (1-1) la Liga se abre en Sarriá con la visita del Real Zaragoza. Aquella noche del 12-9-65 los blanquiazules forman con: Carmelo; Bergara, Mingorance, Riera; Idigoras, Ramírez; Amas, Di Stefano, Miralles, Rodilla y José María. Sólo Riera e Idígoras jugaron la promoción ante el Real Sporting de Gijón. La transformación es evidente.
La campaña no será tan tranquila. La Copa de Ferias pasa factura. Para apear a Sporting de Lisboa y Steagul Rosu se necesita la bola extra del desempate. Los blanquiazules avanzan en la competición, pero a un coste alto. Por si faltaba algo, el sorteo de cuartos de final señala como rival al FC Barcelona. Derby europeo. Imposible bajar el pistón. Cuestión de honor.
El precio se acaba pagando en la Liga. Del cansancio acumulado viene la irregularidad y la cercanía a la zona de los sustos. Al final, la marea se lleva por delante al técnico Fernando Argila. Lo de siempre. Su relevo, Pepe Espada, será quien salve los muebles.
Mientras todo ello acaece, la cabeza de Vilá Reyes no para de bullir pensando en el futuro. Pieza que se pone a tiro, disparo seguro. Con el equipo metido en la vorágine de Liga y Copa de Ferias, contrata a Ré (FC Barcelona) y luego a Marcial (Elche CF). Dos jugadores con mayúsculas.
El próximo reto es acertar con el entrenador adecuado. Quizá la pieza más complicada. Imponer un estilo. Sacar rendimiento al ramillete de buenos futbolistas que el RCD Espanyol había conseguido reunir aquel verano de 1966. De eso se trataba.
- Surgen Los Delfines -
Finalmente el elegido es el húngaro Jeno KALMAR (58 años). Técnico del gran Honved de Budapest de mediados de los años 50 en el que actuaban, entre otros, jugadores de la talla de Puskas, Kocsis o Bozsik, acababa de conseguir el retorno a 1ª División del Granada CF, club al que ya en 1959 había colocado en la final de la Copa de España. Toda una proeza.
Kalmar es amante del buen fútbol. Balón raso. Toque. Desmarque. Velocidad. Todos ellos, códigos del balompié magyar, referente futbolístico durante décadas. El técnico los conoce a la perfección. También sabe que para ponerlos en práctica necesita buena materia prima. En Sarriá la tiene. No va a tardar en comprobarlo.
La pretemporada blanquiazul es todo un presagio de lo que vendrá. Tras varios días oxigenándose en Olot, el RCD Espanyol viaja a Vichy para medirse al histórico Stade de Reims. Un gol de Ramírez acaba decidiendo el match (1-0). Partido duro. Demasiadas patadas. Pocas conclusiones todavía.
Elche es la próxima parada. Sin tiempo para deshacer las maletas, partido contra el FC Oporto en el Trofeo "Festes d'Elig". Los lusos caen (2-0) y, ya en la final, el título viaja a Sarriá tras derrotar a los locales en el viejo Altabix (4-2). Más allá del resultado destaca el excelente juego y el hecho de que Kalmar parece haber dado con la tecla. En los tres partidos la delantera la forman Amas, Marcial, Ré, Rodilla y José María. Están imparables.
La afición blanquiazul lo comprueba el 5-9-66 ante el Racing de Paris, en el amistoso que sirve de presentación del equipo ante su público. El match, exhibición pura, acaba en manita (5-0). Marcial, que juega por primera vez en Sarriá, enamora. La hinchada, tras años comiendo pan duro, cata el caviar y se frota las manos.
Carmelo bajo palos. Osorio, Mingorance y Riera atrás. Ramírez y Ramoní en la medular. Delante los cinco de siempre. Los de Vichy. Los que se llevaron el trofeo en Elche. Pronto no habrá necesidad de citarlos uno por uno. Tendrán nombre propio: "Los Delfines". El término cabe atribuirlo al periodista deportivo José María Ducamp.
Culé de corazón, Ducamp había cubierto la pretemporada españolista para el rotativo Dicen y quedó tan impresionado con el fútbol de aquella delantera que la consideró a la altura de la célebre vanguardia del Real Zaragoza (Canario, Santos, Marcelino, Villa y Lapetra), popularmente conocida como Los Cinco Magníficos, y que a mediados de los 60 cautivó por sus espectaculares actuaciones.
Delfín era el título nobiliario que hasta 1830 ostentaron los príncipes herederos al trono de Francia y Ducamp opinaba que si a los Cinco Magníficos era justo considerarlos como los reyes del fútbol de ataque, aquella delantera blanquiazul no le andaba muy a la zaga y bien podía optar a ser su digna sucesora. De ahí "Los Delfines".
5-9-66 RCD ESPANYOL - RACING DE PARIS (5-0)
Recién bautizados por José María Ducamp, "Los Delfines" forman ya por separado antes de iniciarse el último amistoso de pretemporada ante el Racing de París en Sarriá. De izquierda a derecha: Amas, Marcial, Ré, Rodilla y José María.
1966-67 - Auge
Con la ilusión por las nubes la afición aguarda impaciente el debut liguero. Los azares del sorteo fijan para el arranque la visita a La Romareda. Reyes (Cinco Magníficos) contra herederos (Delfines). Ducamp no lo hubiera ideado mejor.
Finalmente, en el esperado duelo de quintetos atacantes se cuela el peruano Sigi debido a la lesión de Carlos Lapetra. Pero pese a su ausencia y a la salida en tromba de un RCD Espanyol sin complejos, los maños ventilan el match en cinco minutos locos. Gracias a dos fallos de Carmelo, Santos (19') y Marcelino (23') ponen tierra de por medio (2-0). Luego, la eficaz zaga aragonesa y el asfixiante calor (35º toda la tarde) hacen el resto.
Los españolistas juegan el match con su clásica elástica blanquiazul de listas estrechas. Así viene ocurriendo desde 1942. Pero será por última vez. Pocos días antes de viajar a Zaragoza, la Junta Directiva aprueba la vuelta al uniforme de rayas anchas con el que el club conquistará los títulos de Copa en 1929 y 1940.
La puesta de largo tiene lugar el 18-9-66 ante el Sevilla CF en Sarriá. Y como imbuido por la fuerza de aquellos héroes pretéritos, los de Kalmar bordan una gran actuación retornando a su magnífica versión de pretemporada (3-1). Es sólo un anuncio de lo que vendrá. Próxima estación Santiago Bernabéu.
18-9-66 RCD ESPANYOL - SEVILLA CF (3-1)
Estreno en Sarriá de la Liga 1966-67. Foto histórica. Tras años de listas estrechas vuelve la elástica de preguerra con las rayas anchas. De pie y de izquierda a derecha: Bertomeu (meta suplente), Riera, Ramírez, Osorio, Ramoní, Mingorance y Carmelo. Agachados y en el mismo sentido: Jaime Fernández (masajista), Amas, Marcial, Ré, Rodilla, José María y Pepe Guijarro (masajista).
Pese a la embestida inicial de los de Miguel Muñoz, las 90.000 voces del templo blanco no logran amedrentar a los blanquiazules que, pasado el susto inicial, se adelantan con un gol de Amas (16'). Este RCD Espanyol no es cosa menor y la reacción local tarda en llegar (Pirri 67'). Por el camino, un gol anulado injustamente a Rodilla y la expulsión de Riera (83') que obliga a una heroica resistencia. Al final (1-1). Nunca fue gratis salir vivo de Chamartín.
Quince días más tarde llega el gran golpe de efecto. En San Mamés y ante las cámaras de TVE los albiazules se exhiben a gusto. El huracán de juego es tal, que a la media hora el partido está sentenciado con un hat trick de Marcial (0-3). El asturiano, magistral toda la noche, martiriza al gran Iribar con tres latigazos descomunales. "Tira como un demonio" afirma Piru Gainza técnico local tras el encuentro. El match va para goleada histórica, pero la lesión de Amas - entonces no estaban permitidas las sustituciones - obliga a la prudencia en la segunda parte y Arieta II maquilla el marcador cerca del final.
El partido de Bilbao deja oleadas de admiración y ante el derby que viene, la prensa no duda en señalar cómo favorito al conjunto españolista. No se equivocan. Antes de llegar al descanso Miralles (9') y Ré (41') liquidan el partido por la vía rápida (2-0). Los azulgranas se van de Sarriá sin decir ni pio.
16-10-66 RCD ESPANYOL - FC BARCELONA (2-0)
Espectacular portada del semanario Lean en el que se refleja el incontenible grito de GOL de Cayetano Ré tras conseguir, de certero cabezazo, el definitivo (2-0). Le acompañan Miralles, autor del primer tanto, y un poco más atrás Marcial.
Valencia CF (2-1) y Atlético de Madrid (1-0) también caen en Can Ràbia. Los de Kalmar van embalados. Juegan de memoria. Finalizada la 1ª vuelta el RCD Espanyol ocupa la segunda plaza con 21 puntos. Por delante sólo el intratable Real Madrid, todavía imbatido, a 4 de diferencia.
Los blancos visitan Sarriá el 22-1-67 en la tercera jornada de la 2ª vuelta. Para entonces ya son 5 los puntos de desventaja. Está claro que, pese a su gran campaña, el RCD Espanyol no va a pelear el título con los merengues. Pero el match es una cuestión de honor. Los españolistas aspiran a ser los primeros en tumbar a los hombres de Miguel Muñoz. Argumentos futbolísticos no les faltan.
Con un Sarriá lleno hasta arriba, el partido resulta inolvidable. De alta escuela. Al final la imbatibilidad del líder queda a salvo (2-3) pero para ello los blancos deben recurrir a su mejor versión y remontar dos ventajas locales (1-0 y 2-1). El navarro Daniel Zariguiegui también muestra lo mejor de su repertorio cerrando los ojos a todo lo que ocurre en el área de Araquistain en los minutos finales, cuando los de Kalmar pelean por un empate que merecen de sobras. Es lo que tienen los árbitros internacionales, siempre saben estar cuando se les necesita.
La derrota, única de toda la campaña en Sarriá, marca un punto de inflexión. Era el momento de dar un golpe de efecto y no pudo ser. El equipo lo acusa y durante algunas jornadas, especialmente como visitante, baja el pistón. Lo suficiente como para perder el subcampeonato a manos del FC Barcelona.
Tras una contundente victoria en Los Carmenes a modo de epílogo (0-3), el RCD Espanyol finaliza el torneo en 3ª posición con 37 puntos y 7 positivos, igualando la mejor clasificación obtenida anteriormente y que provenía de la campaña 1932-33.
Por resultados y por fútbol la campaña 1966-67 resulta todo un éxito. Números en mano, los Delfines de Kalmar superan incluso a la mítica delantera del Oxigeno (Arcas, Marcet, Mauri, Piquín y Egea) que con Scopelli había alcanzado la cuarta plaza en la temporada 1952-53.
1967-68 - Estancamiento
Satisfecho con el papel del equipo, la directiva apenas si retoca la plantilla. Con un año más de acoplamiento se esperan grandes cosas de los chicos de Kalmar.
La pretemporada, en la línea de la anterior, confirma los buenos augurios. A finales de Agosto de 1967 el RCD Espanyol parte hacia Málaga para disputar el VII Trofeo Costa del Sol junto al cuadro local, el Santos brasileño y la selección de Argentina.
Los blanquiazules enamoran. Primero vencen a los cariocas con Pelé al frente (4-1) y luego en la final al combinado argentino (2-1) gracias a un gol de Miralles en la prórroga. Marcial se va del trofeo con el apelativo del "Pelé Rubio".
El éxito desata la euforia. Vilá Reyes, nuevo presidente del club desde finales de Julio, presume de equipo y vaticina una Liga estelar. Demasiado pronto para hablar. Pese al indudable mérito, el triunfo blanquiazul necesitaba de una valoración en su justa medida.
El Santos llegaba a Málaga tras jugar la final del Torneo Internacional de Nueva York frente al Inter y cansado por el largo viaje. Pelé, que debía actuar por contrato, lo hizo con molestias. Respecto al combinado argentino, no se trataba estrictamente de la selección "A". Con vistas al Mundial 1970 la albiceleste realizaba una jira por Europa con jóvenes promesas, todos ellas menores de 24 años, a los que acompañaban algunos ilustres veteranos como Albretch y Onega. Así pues, euforia pero menos. Mejor una buena dosis de prudencia y que la Liga ponga a cada uno en su lugar.
Para el primer encuentro el Elche CF viaja a Sarriá el 10-9-67. En su banquillo Alfredo Di Stefano. Es su debut como técnico. Buen conocedor de los resortes del RCD Espanyol alinea a un tal Poyoyo con la única misión de anular a Marcial. La obsesión es tal, que cuando el interior perico se retira a la banda para ser asistido.......el zaguero hasta le acompaña fuera del campo !!!!. Los blanquiazules acusan el marcaje y el gol inicial de un joven Asensi (78') sólo encuentra respuesta en la igualada de Martínez (90') ya sobre la hora (1-1). Primera decepción. No será la última.
En la cuarta jornada los españolistas visitan el Santiago Bernabéu y tras un gran partido arrancan un más que merecido empate (2-2) con goles de José María de penalty (3') y Marcial (79'). A la semana siguiente el CD Málaga cae goleado en Sarriá (4-1) y el RCD Espanyol se coloca cuarto en la tabla. Tras un flojo inicio parece que el equipo le ha cogido el hilo al campeonato. Pero va a ser que no. Sólo es un espejismo.
Si algún rasgo marca la campaña 1967-68 es la irregularidad. El caso más apabullante acaece el 10-12-67 con la visita del Valencia CF. Al descanso y tras una gran exhibición blanquiazul el partido está decidido (4-1). Pero tras el intermedio, los de Kalmar mudan la piel y permiten una remontada histórica (4-5) en un desenlace para salir corriendo a la consulta del psicoanalista. Una semana después en el Benito Villamarín, el RCD Espanyol golea a domicilio con gran autoridad tras un partido fantástico (1-4). Y así más o menos toda la campaña.
10-9-67 RCD ESPANYOL - ELCHE CF (1-1)
Se vence al FC Barcelona en Sarriá (1-0), en San Mamés (1-2) y en Mestalla (2-3), pero a los blanquiazules les pintan la cara en el Sánchez Pizjuán (3-0) y en el viejo Pasarón de Pontevedra (3-0). Nunca se logran encadenar más de 2 victorias consecutivas y así es imposible ir para arriba.
Avanzada la Liga y con el equipo lejos de los objetivos marcados, más de un jugador se deja ir. Relajación. Cierto pasotismo. El último partido en Sarriá ante el Córdoba CF es un buen compendio de todo lo dicho. Aunque intrascendente, la derrota final (1-2) deja al RCD Espanyol situado en 9ª posición con 29 puntos y 1 negativo. Tierra de nadie. Sinónimo de temporada mediocre.
1968-69 - Tragedia
Decepcionado, Vilá Reyes toma nota. De entrada, más madera. Su deseo por llevar al club a lo más alto no cesa y apenas finalizada la Liga ficha a todo un crack: Jesús Glaría. Procedente del Atlético de Madrid y mundialista en 1966, el navarro ya disputa la Copa 1968 vestido de blanquiazul.
Los gastos no acaban ahí. Tras largo tiempo intentándolo, se contrata a "Lico" (José Antonio Morante Gutiérrez) del Elche CF. El ilicitano, uno de los futbolistas de moda en España, personifica el centrocampista total que poco a poco va imponiéndose. Técnico, si, pero a la vez correoso y con capacidad para abarcar mucho terreno. El capricho le cuesta al RCD Espanyol 11 millones y el pase de Ramírez al club de Altabix.
Llegados a este punto es preciso abrir un pequeño paréntesis en el relato. Ramírez lo merece. El de Tomelloso, no era un futbolista más sino un centrocampista con mayúsculas. Aunque eclipsado por la fama de Los Delfines, buena parte del gran fútbol que desplegaba el cuadro de Kalmar provenía de su labor en la medular. Pero la obsesión por "Lico", sus 30 años y una aguda aerofobia, pusieron fin a su etapa en Sarriá. Una gran pérdida.
Alfredo Di Stefano en su libro "Gracias Vieja" publicado en Mayo de 2000, y al recordar su etapa en el RCD Espanyol, le dedica unas líneas (página 256):
"El Espanyol no tenía mal equipo. De portero estaba Carmelo, me reencontré con Tejada. Estaba Ramírez del Valladolid, que era un gran jugador, un jugadorazo, de los mejores que he visto jugar. Ese sí que le tenía un pánico al avión...."
Las novedades también llegan al puente de mando. El 31-7-68 y coincidiendo con la presentación del equipo ante la afición, el presidente anuncia el retorno de Antonio Argilés que pasa a formar parte del llamado Comité Técnico Permanente. Una especie de órgano asesor de la Junta Directiva.
El de Terrassa, tras abandonar el club, ha dirigido con notable éxito al CF Badalona durante tres temporadas. Entre bambalinas se comenta que su vuelta es un aviso de la directiva para Kalmar, al que las malas lenguas tildan de demasiado permisivo con la plantilla.
Las palabras de Vilá Reyes ante los aficionados asistentes al acto apuntan en esa dirección:
"Os diré en primer lugar que vamos a ser la directiva más dura y exigente de España, bien entendido esto, puesto que esperamos mucho de vosotros y no estamos dispuestos a tolerar la menor inhibición. Somos optimistas porque nos consta a toda la Junta que vais a responder plenamente a las esperanzas que tenemos depositadas. No descubro nada a nadie si afirmo convencido que el Español tiene sobre el papel una de las mejores plantillas de España. De vosotros depende en que este juicio no quede únicamente sobre el papel y que lo sepáis demostrar y justificar tanto en casa como fuera de ella....."
Fichajes de lujo. Altas expectativas. Exigencia de resultados inmediatos. Mala mezcla.
El calendario, exigente de inicio, no ayuda en nada. Para empezar derrotas en el Bernabéu (3-1), con lesión de Marcial incluida, y en Sarriá ante la UD Las Palmas (1-2) tras 10 minutos de inexplicable flojera al final. Dos partidos 0 puntos y de entrada el equipo metido en el furgón de cola. Los socios más exaltados piden soluciones a Vilá Reyes. Mal asunto
La goleada ante el RC Deportivo de la Coruña (4-0) es sólo un impase. Hay aviso de tormenta desde hace tiempo y el 6-10-68, tras caer en el viejo Arcángel de Córdoba víctima de una manita humillante (5-0), la directiva tira por la calle del medio. Kalmar deja de ser técnico blanquiazul y Argilés le releva en su cargo. La decisión marcará el destino del club.
Antonio Argilés en su época como jugador (izquierda) y como técnico (derecha).
Cabal, educado, y profundo conocedor del fútbol, con Kalmar se marchaba la cordura, la paciencia y un puñado de buenas virtudes. El laissez faire fue su pecado. Dar por sobreentendidas ciertas cosas. No dar cuatro gritos cuando tocaba. Pero eso no iba con el húngaro y acabó pasándole factura. Eso y las urgencias de un Vilá Reyes que quería llegar a la cima, sin quemar etapas intermedias, pues para ello contaba con un equipo lleno de figuras de relumbrón pagadas a precio de oro.
Argilés era el reverso de la moneda. Fiel reflejo del jugador que fue, su carácter era impulsivo y vehemente. Agresivo en el verbo. Sin pelos en la lengua. La directiva, que identificaba la blandura de Kalmar como origen de todos los problemas, veía en el perfil del ex defensa la solución idónea para remontar el vuelo. Poco importaba su nula experiencia como técnico de 1ª División. Amor al escudo y tres campañas al frente del CF Badalona parecían ser suficiente aval. Craso error.
Su debut en Sarriá el 13-10-68 ante el Athletic Club es esperanzador. El equipo lucha, muerde, y con la vuelta de Marcial encuentra la luz para vencer con goles de José María y Ré poco antes del intermedio (2-0). El resultado es balsámico pero luego vienen, tres derrotas del tirón ante CD Sabadell (1-0), Valencia CF (0-1) y Real Sociedad (2-1) que dejan al RCD Espanyol con el farolillo rojo a cuestas.
La sufrida en Sarriá ante el Valencia CF (0-1), tras un mal partido, deja secuelas. "Cuando hay mucho cerebro a veces falla el corazón" declara Argilés finalizado el match. Antes de partir a San Sebastián, Lico y Re son separados del equipo por bajo rendimiento. Volverán una semana después, es cierto, pero el mensaje es claro: No hay intocables, aquí mando yo. En clave institucional, justo lo que hacía falta. A efectos prácticos y en clave de futuro a eso se la llama apagar el fuego con gasolina.
Primer partido con Argilés en el banquillo. Gol Sur de Sarriá. Minuto 36'. El gran Iribar persigue un balón al que José María llegará antes para convertir el primer gol del encuentro (1-0).
Pero está claro que el problema no tiene una única raíz. Pasan las jornadas y el RCD Espanyol, cargado de negativos, no logra salir de la cola. El decorado es poco propicio para ir jugando al toque y con alegrías ofensivas. Malos tiempos para Los Delfines que, con Marcial lesionado cada dos por tres, no logran alinearse juntos en toda la campaña.
Con la cruda realidad pocos discuten la utilización de tácticas menos vistosas, pero lo cierto es que Argilés no acierta a ponerlas en práctica. En Sarriá, y mal que bien, se aguanta el tipo. Pero a domicilio todas las soluciones pasan por una apuesta descarada al cerocerismo inicial y eso suele ser sinónimo de fracaso. La colección de derrotas por (1-0) llega hasta ocho.
El balance blanquiazul como visitante es ridículo; sólo 3 empates en toda la campaña. Lejos de Sarriá, y con Argilés en el banquillo, el RCD Espanyol marca sólo 4 goles (2 de ellos de penalty) en 13 partidos. El técnico mueve todas las piezas habidas y por haber, pero nunca da con la tecla adecuada. En 26 jornadas en el banquillo sólo repite alineación en 2 ocasiones. Y así es imposible.
Sin calma en el vestuario, con jugadores clave mermados por las lesiones (Marcial y su pubis) y practicando un fútbol poco acorde con las características de los futbolistas de su plantilla, la campaña 1968-69 es un auténtico vía crucis para el RCD Espanyol. La situación se torna poco menos que desesperada tras empatar en Sarriá frente al Granada CF (0-0). El tropiezo deja al equipo penúltimo y con solo 3 jornadas por delante. Dos de ellas jugando como visitante. Teniendo en cuenta los antecedentes, todo un drama.
30-3-69 RCD ESPANYOL - GRANADA CF (0-0)
Gol Sur de Sarriá. Minuto 65'. Granero (fuera de imagen) cabecea a la red ante la mirada de Ré (derecha, el meta Ñito y dos defensas granadinos. El gol será anulado por Barragán en medio de un gran escándalo. Recta final de la Liga y paso en falso en pos de la salvación.
El 6-4-69 espera el Real Zaragoza en La Romareda. Los maños, con los mismos puntos que el RCD Espanyol (22) andan también con la soga al cuello. Quienes no hace mucho cautivaban al público por el glamour de sus quintetos atacantes (Magníficos y Delfines) se la juegan ahora en un partido a muerte. Una derrota más y el viaje a 2ª División será un hecho para cualquiera de los dos.
Por los blanquiazules forman el ataque Parés, Vall, Ré, Rodilla y José María (3 Delfines). En el bando blanquillo lo hacen Martín, Santos, Bustillo, Villa e Hidalgo (sólo 2 Magníficos). Sin especulaciones que valgan, el match es a tumba abierta. Sólo para corazones resistentes. Al final, y no por falta de ocasiones, el duelo acaba en tablas (0-0). La agonía se alarga una semana más.
Pero ante el Elche CF todo se va al agua. Los pericos, impotentes ante el gol de Curro (10'), sólo cazan el empate (1-1) por obra de Rodilla (75'). No es suficiente. En Riazor, Bustillo marca un gol de oro para el Real Zaragoza (0-1) y hace que el RCD Espanyol no dependa de sí mismo en la última jornada. Sarriá es un funeral. Ahora sí, el descenso es casi irreversible. Sólo una carambola puede evitarlo. Vencer en Málaga y que los mañicos no lo hagan en La Romareda ante el descendido Córdoba CF. No hay otra.
Pero en La Rosaleda los de Argilés, no sólo incumplen su parte sino que hacen el ridículo cayendo con estrépito (4-0) en una tarde para el escarnio. Se acabó. El RCD Espanyol de Los Delfines, amén de otros jugadores de alto caché, y tras una campaña plagada de errores a todo nivel, pierde la categoría por segunda vez en su historia.
- Punto y final -
A finales de Julio de 1969 estalla el Caso Matesa. Salpicado por sus secuelas Vilá Reyes ingresa en prisión. Muchas cosas salen a la luz pública, y entre ellas la elevada cifra del déficit blanquiazul. Descendido a 2ª División, y casi en bancarrota, el futuro del club pinta muy mal.
Llueven las ofertas por los futbolistas más cotizados. Marcial tiene cartel. Se quiere ir y no se esconde: "Yo no pienso jugar en Segunda. Deseo abandonar el Espanyol". Con sólo 23 años y clase para regalar, su marcha es sólo cuestión de tiempo. El club necesita dinero fresco
El desenlace llega el 2-9-69. Finalmente el "Rubio de Oro" decide cruzar la Diagonal. El traspaso se cierra por 17 millones de pesetas más la llegada a Sarriá de Roselló. Ponen la firma José Fusté (Presidente de la Comisión Gestora del club) y Narcis de Carreras (Presidente del FC Barcelona).
Con la venta de Marcial se rompe el quinteto atacante de Los Delfines. Nadie duda que por su sensacional juego y tras una campaña 1966-67 más que notable, hicieron honor al apelativo que José María Ducamp les otorgara, pero no lo es menos que por su trayectoria posterior anduvieron lejos de ser los herederos al trono de aquellos Cinco Magníficos cuya decadencia se había iniciado.
Si hacemos una comparativa ciñéndonos estrictamente a los partidos oficiales (Liga y Copa de España) en que ambas delanteras formaron al completo, veremos con claridad el impacto de cada una de ellas.
Más allá de los datos del cuadro, el Real Zaragoza de los años 60, con los Cinco Magníficos como estandarte alcanzó cuatro finales consecutivas de Copa de España (1963 a 1966) proclamándose campeón en 1964 y 1966. En Liga no bajó del 5º puesto durante las temporadas 1964-65 a 1966-67. Y por si ello no fuera poco, en el ámbito europeo conquistó la Copa de Ferias de 1964, fue semifinalista de la Recopa 1965 y llegó a la final de la Copa de Ferias en 1966.
Los Delfines lo bordaron en la campaña 1966-67. Qué duda cabe. Gracias a su influencia el RCD Espanyol se catapultó al puesto 3º en aquella temporada, pero no tuvieron la continuidad necesaria para consolidarse y alcanzar cotas mayores.
Embarrado en descensos, promociones y todo tipo de sobresaltos, para aquel RCD Espanyol de los años 60, el juego maravilloso de Los Delfines fue como una bendición. Una luz entre las tinieblas. Por eso, aunque durara poco y se apagara bruscamente, siempre la recordaremos con admiración.
- Uno por uno -
Amas, Marcial, Ré, Rodilla y José María. Del dorsal 7 al 11. Así se recitaba de carrerilla aquella célebre delantera del RCD Espanyol. He aquí una pequeña semblanza de cada uno de ellos respetando para ello su orden de llegada al club.
José María Sánchez RODILLA
(Fuentes de Béjar 10-10-1940)
14-4-64. Todavía con dos jornadas de Liga por delante y su futuro en 1ª División por decidir, el RCD Espanyol presenta a RODILLA (23 años) procedente del Real Valladolid. El acto es posible ya que los pucelanos, tras un año desastroso, llegan al rush final del torneo sin posibilidades de salvación.
Nombrar a RODILLA era revivir el día más negro de la historia del club hasta entonces. En el viejo Zorrilla la tarde del 6-5-62, su testarazo mortal en el minuto 90' supuso el (2-0) con el que el cuadro blanquivioleta mandaba al RCD Espanyol a la División de Plata por primera vez.
Dos años después, cosas de la vida, el Real Valladolid volvía al pozo y el delantero salmantino llegaba a Sarriá para jugar en un RCD Espanyol, de nuevo entre los grandes. RODILLA debutó en la Copa de aquella misma campaña 1963-64 junto a otros recién llegados (Carmelo, Juan Manuel, Vall...) y vistió de blanquiazul durante 7 largas temporadas.
Posiblemente era el Delfín menos dotado técnicamente. Pero tenía otras cualidades que hacían de aquel número 10 un elemento de gran valor. De buen disparo y mejor juego de cabeza, su principal virtud era la llegada al área donde definía de maravilla. Pundonoroso, peleón, y de buena planta, dejar a RODILLA cerca del arco era una temeridad.
Tras el retorno a 1ª División con Rafa Iriondo en el banquillo y al que contribuyó con un decisivo gol en la Condomina murciana, permaneció una temporada más en el club (1970-71) para luego fichar por la UE Sant Andreu donde colgaría las botas.
JOSÉ MARÍA García Lavilla
(Pola de Siero 23-5-1942)
Procedente del Real Oviedo, donde llevaba tiempo destacando como extremo izquierda, JOSÉ MARÍA firmó contrato como nuevo jugador del RCD Espanyol el 8-7-65. Pocas veces el cuadro de Sarriá habrá realizado un fichaje más rentable.
El asturiano encajó de maravilla en el esquema de Kalmar y en la mágica campaña 1966-67, con sus 12 dianas, no sólo se convirtió en el máximo goleador del equipo y cuarto de toda la Liga, sino que llegó a debutar con la selección absoluta de la mano de Domingo Balmanya.
Dotado de una depurada técnica, JOSÉ MARÍA era de los que te apuntaban desde cualquier lugar con su maravillosa zurda. Pases, tiros, centros, faltas directas. Todo un extenso repertorio. Primero pegado a la raya de cal con el 3-2-5, y luego incrustado en la medular con esquemas de 4-2-4 o de 4-3-3 JOSÉ MARÍA fue para el club algo más que el dorsal 11 de aquella extraordinaria delantera.
Hablar de JOSÉ MARÍA es hacerlo de toda una vida en blanquiazul. Del jugador que trasciende a Los Delfines para convertirse en el banderín de enganche que, tras una larga travesía por el desierto, enlaza con la gran época de Santamaría. Del líder incontestable del RCD Espanyol durante años.
Tras defender la zamarra blanquiazul durante 11 campañas consecutivas, JOSÉ MARÍA colgaría las botas al finalizar la temporada 1975-76. Atrás quedaban cerca de 350 partidos oficiales y un sinfín de recuerdos de un jugador cuyo nombre es historia en el RCD Espanyol.
Para un conocimiento más amplio de su biografía deportiva les remito a los dos artículos que en su día publicó Sentado en el Travesaño "José María el verdadero Delfín 1ª parte" y "José María el verdadero Delfín 2ª parte".
Carmelo AMAS Méndez
(Zumaia 3-8-1943)
Al igual que otros tantos talentos de la cantera guipuzcoana AMAS, iniciado en el fútbol playero, fue descubierto por Javier Expósito, técnico del Sanse. Tras cumplir su etapa juvenil en el Añorga llegó al filial donostiarra la campaña 1961-62. Para entonces ya había sido internacional de la categoría, al lado de hombres como Guedes, Gallego y Oliveros, en el Campeonato de Europa disputado en Portugal.
El peaje del filial txuri urdin en 3ª División sólo dura un año. AMAS apunta alto y Perico Torres lo sube al primer equipo de la Real Sociedad (1962-63) donde jugará 3 años. Son tiempos difíciles para el club de Atocha que milita en 2ª División y no encuentra el camino de retorno entre los mejores. Acuciado por los problemas económicos que ello conlleva, año tras año parten los mejores futbolistas.
El día 6-8-65 llega el turno de AMAS. Por una cifra cercana a los 2 millones de pesetas el RCD Espanyol se hace con sus servicios. El de Zumaia es un 7 de toda la vida. Menudo. Ligero. Hábil para vivir cerca de la raya de cal. Regate seco y aceleración. Centro rápido. Buena olfato de gol.
AMAS jugó en Sarriá hasta la campaña 1971-72 y salvo lesión, siempre fue titular. Sólo el conservadurismo de Daucik, que renunciaba a una de las dos alas para reforzar la medular, cuestionó su titularidad. Con el resto de técnicos siempre fue de la partida.
Finalizada su etapa en el RCD Espanyol, AMAS no cambiaría de colores. Le esperaba su Real Sociedad, ahora si en 1ª División y con ganas de consolidarse entre los grandes. El extremo, aun con fuelle, jugaría 4 temporadas ayudando a forjar los primeros pasos de hombres como Satrústegui, Idígoras, Zamora y Urruticoechea entre otros.
La hora del adiós llega finalizada la campaña 1975-76. Con cerca de 36 años AMAS, el número 7 de Los Delfines, deja el fútbol activo. Pero no su esencia. Durante más de 20 años dirigirá el primer equipo juvenil del conjunto donostiarra.
Cayetano RÉ Rodríguez
(Asunción 7-2-1938)
Ariete puro, RÉ destacaba por su fácil disparo con ambas piernas y, pese a su corta estatura, por un certero cabezazo. Mejor no dejarle suelto. Una pesadilla.
Lo demostró en el Elche CF, su primer club en España tras llegar del Cerro Porteño, y luego en el FC Barcelona, que pronto vio en el guaraní una perla que no podía dejar escapar. No se equivocó. 90 goles en 147 partidos no es cifra cualquiera. Alcanzar el Pichichi con 26 dianas (1964-65) por delante del valencianista Waldo, tampoco.
Pero las cosas se torcieron para RÉ al año siguiente (1965-66) y desde finales de Noviembre de 1965 fue separado del equipo por el técnico uruguayo Roque Olsen. Discrepancias con la directiva azulgrana para la renovación de su contrato eran la fuente del conflicto. Vilá Reyes anduvo listo y se arriesgo a pescar en río revuelto. La calidad de la pieza bien valía el esfuerzo. Y la consiguió.
El 24-2-66, en plena temporada, Cayetano RÉ fichaba por el RCD Espanyol. No podía jugar la Liga y su debut tuvo lugar en Copa de Ferias en el desempate de Brasov ante el Steagul Rosu. Fue llegar y besar el santo. Su gol en el minuto 53' decidiría el partido.
Ratonil. Hábil en los espacios cortos. Listo como pocos, RÉ era el brazo ejecutor de Los Delfines. Dinamita de primera categoría para una delantera que pisaba el área con facilidad. Todo un lujo. Mientras Kalmar fue entrenador vivió bien. El juego del equipo facilitaba su participación. Remarcaba sus virtudes.
Con Argilés fue otra cosa. Piques aparte - ambos tenían un carácter muy fuerte y no se callaban una - el juego más defensivo del equipo le quitaba protagonismo. Sin embargo siempre se mostró combativo y fue un peligro para las defensas.
Ya en 2ª División en la campaña 1969-70 sus 18 goles contribuyeron en gran medida al ascenso inmediato y luego permaneció en el club hasta finalizada la campaña 1970-71. Tras abandonarlo, y ya con 33 años, fichó por el Terrassa CF de la 3ª División.
MARCIAL Pina Morales
(Barzana de Quirós 23-8-46)
El 3-3-66, y en plena competición liguera (1965-66), Juan Vilá Reyes se adelanta a FC Barcelona y Real Madrid para lograr los servicios de MARCIAL, centrocampista del Elche CF, pagando nada más y nada menos que 10 millones de pesetas. Buena parte del éxito de la operación la tiene Emile Osterreicher, secretario técnico españolista e íntimo amigo de Manuel Martínez Valero, máximo mandatario ilicitano.
MARCIAL apunta grandes dotes. Técnica depurada. Manejo de balón con ambas piernas. Gran disparo. Potente zancada. Un diamante en bruto de tan sólo 19 años.
No se equivocaron los que se fijaron en aquel asturiano. Llegar y dar un salto de calidad el juego blanquiazul fue todo uno. Sin él, el ataque perico tenía buena pinta. Con él, la delantera del RCD Espanyol se convirtió en la de Los Delfines y su fútbol fue la sensación de la Liga.
Buena parte de culpa la tenía el chico rubio de la elástica número 8. Once goles en la campaña 1966-67 y su llegada a la internacionalidad dejaron bien a las claras su gran irrupción.
Luego todo sería más difícil. Sus continuas lesiones y el entorno del club no dejaron que su carrera en Sarriá fuese todo lo prometedora que apuntaba. Una verdadera lástima. Fue el último en venir y el primero en partir.
Tras abandonar el RCD Espanyol al finalizar la campaña 1968-69 MARCIAL fichó por el FC Barcelona donde permaneció 8 temporadas y luego acabaría su carrera tras 3 años defendiendo la elástica rojiblanca del Atlético de Madrid.
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