- Los malos momentos -
A pesar del buen papel realizado en el Torneo Hexagonal de Méjico y de la sonada conquista del Trofeo Costa del Sol en el verano de 1967 ante el Santos de Pelé y la Selección Argentina, la campaña liguera del Espanyol no pasaría de discreta. Los Cinco Delfines perderían poco a poco su encanto y las justificadas expectativas de la afición perica acabarían por frustrarse como en tantas otras ocasiones. A José María pronto le tocaría vivir el lado amargo del fútbol.
La manita del Arcángel. El cese de Kalmar. La llegada de Argilés. Las tensiones del vestuario. Los insufribles partidos en campo contrario siempre en busca del empate a cero........y casi siempre saldados con derrota mínima. Y como colofón, aquella humillante goleada (4-0) en La Rosaleda de Málaga, frente a un rival ya descendido, y que consumaba la perdida de categoría en la última jornada de la temporada 1968-69.
Temporada 1968-69 - Sarriá 1-12-1968 - RCD ESPANYOL - PONTEVEDRA CF ( 2-1)
Cobo, meta del club gallego, se lanza sobre el balón intentando que José María no fusile a placer.
En tan solo dos años, una espléndida plantilla de jugadores que había gozado de un unánime reconocimiento por su buen fútbol, se ve abocada al drama del descenso. A muchos de ellos no les faltan ofertas para marchar de Sarriá. Ni que decir tiene que, en pleno apogeo de su carrera (con 27 años recién cumplidos) José María es una pieza muy codiciada. Sin embargo el asturiano, comprometido con el Espanyol, decide permanecer en el equipo con la intención de enderezar el rumbo de un club que pronto se ve convulsionado por el encarcelamiento de su presidente, Juan Vilá Reyes, a consecuencia del "Caso Matesa". Ni rastro de buenas noticias para los aficionados blanquiazules en aquel triste verano de 1969. José María, por cierto, se halla de luna de miel en la isla de Mallorca.
Pero no hay tiempo para lamentaciones. Toca patear por los duros campos de la 2ª División donde el Espanyol es, por definición, el adversario al que todos quieren batir. El Calvario (Salamanca), El Clariano (Onteniente), Manuel Rivera (El Ferrol), Empetrol (Puertollano) son algunos de los nuevos escenarios dominicales para las huestes blanquiazules. Nunca fue tarea fácil para los virtuosos del fútbol lidiar en esas plazas y costaría encontrar el rumbo correcto. No es hasta bien entrada la segunda vuelta, tras el cese de Fernando Riera y la llegada de Iriondo, que el equipo emboca el camino de retorno a la División de Honor. Al igual que otros ilustres nombres (Glaría, Amas, Re, Rodilla etc.), José María se faja como un jabato hasta conseguir el objetivo. Es el verdadero faro del medio campo españolista.
A pesar del retorno a la elite y del buen fútbol desplegado con el técnico vasco, el club no llega a un acuerdo para renovar a Iriondo por diferencias económicas, y el duro año de la consolidación entre los mejores lo comanda finalmente Fernando Daucik. En la curva descendente de su carrera, el técnico checo y su conservador sistema de juego, no son el mejor hábitat para que brille la calidad de José María. Es época de reconstrucción. De pura cartilla de racionamiento.
Las alineaciones dejan de leerse con el nombre de los cinco delanteros. José María empieza a retrasar su posición. El ajetreo de la banda queda para Pepín y otros avezados. Mientras, el asturiano pasa a ejercer de verdadero centrocampista situado en la posición de interior izquierda desde donde dirige al equipo con su zurda mágica.
- La madurez con Santamaría -
Pero no hay mal que cien años dure y Meler pronto se da cuenta que Daucik no es el hombre que necesita el Espanyol. Finalizada la campaña 1970-71 el club le releva y contrata a José Emilio Santamaría, antiguo central uruguayo del Real Madrid. Con su llegada se inicia otra etapa en la vida futbolística de José María. El libreto del charrúa contiene muchos de los códigos que utilizaba Kalmar. El asturiano los conoce bien.
Tras una primera temporada con algún altibajo pero salvada sin grandes apuros y más de una tarde de gran fútbol, la singladura copera de 1972 ante Oviedo, Burgos, Sevilla y Real Madrid muestra las grandes posibilidades del equipo y deja muy buen sabor de boca entre los aficionados.
Temporada 1972-73 - Sarriá - 23-9-1972 - RCD ESPANYOL - UD LAS PALMAS (4-0)
Empiezan las exhibiciones de buen fútbol. José María corre tras un balón bajo la atenta mirada de Amiano y del centrocampista canario Justo Gilberto (siempre con las medias caídas).
Son los albores de un lustro de buen fútbol en Sarriá y José María, en plena madurez futbolística, es el nexo de unión entre la vieja guardia (Glaría, Amas, Ochoa...), la savia nueva que aterriza en Sarriá (Poli, Ramos, Roberto Martínez...) y aquellos a los que Daucik no supo sacar provecho (Solsona, Amiano.....). Entre todos comienzan a forjar el gran equipo que maravillaría en la campaña 1972-73.
Aquella en la que tuvimos la Liga tan cerca. Aquella en la que Sarriá fue inexpugnable. Aquella en la que mantuvimos la imbatibilidad durante 12 jornadas batiendo el mítico record que ostentaba el Espanyol de Scopelli desde 1952. Aquella en la que por fin vencimos en el Nou Camp con José María como capitán. Aquella en la que Ñito (portero tinerfeño del Granada CF), en una enorme tangana, le partiera las narices en Sarriá cuando defendíamos el liderato bien entrada la segunda vuelta ¡¡¡¡.
Pero también la de aquel maldito penalty que Glaría falló en La Romareda. La de aquel frustrante empate en El Plantio de Burgos ya en la recta final del torneo. Y la de otros pequeños detalles que al final impidieron que el título hiciese escala en Sarriá de una vez por todas.
En cierta medida aquella temporada marca el cenit de la carrera de José María en el Espanyol y el inicio de su lento declive. No obstante, su aportación al equipo continuaría siendo impagable. Titular indiscutible en las campañas 1973-74 y 1974-75, su presencia es sinónimo de liderazgo, constituyendo un apoyo de gran valor para la definitiva consolidación de jugadores como Solsona, Molinos, y posteriormente Marañón y Manolín Cuesta entre otros.

Temporada 1972-73 - Santiago Bernabeu - 3-12-1972 - REAL MADRID - RCD ESPANYOL (1-0)
Tras doce jornadas de imbatibilidad el Espanyol cae en el coliseo madrileño, con este histórico equipo (De pie y de izquierda a derecha); Borja, Granero, De Felipe, Glaría. Ochoa y Poli. (Agachados y siguiendo la misma orientación): Roberto Martínez, Solsona, Amiano, José María y Pepín.
- El adiós -
La campaña 1975-76 es la última de José María como jugador perico. El relevo generacional en el centro del campo está servido. Al lado de un consolidado Solsona, llegan dos jugadores de indudable valía: el gallego Fernández Amado, y el paraguayo Juvencio Osorio que fortalecen la línea medular. El gallego y Molinos ponen la brega. Solsona y Osorio el toque, la construcción, la precisión en el último pase para que definan Cuesta, Marañón y el recién fichado Caszely.
El equipo funciona y Santamaría nunca fue amigo de introducir excesivos cambios. José María lo sabe. Sabe también que el tiempo no perdona y ve como progresivamente el banquillo de los suplentes le tiene como asiduo visitante. El asturiano se da cuenta de que su rol en el equipo es secundario ya que ni siquiera participa en los partidos de Copa y al final de la campaña decide desvincularse del club y retirarse del fútbol con 34 años de edad.
Las casualidades de la vida querrían que la última vez que José María se vistiese de corto en partido oficial fuera para efectuar una sustitución casi testimonial. Fue el 23-11-75 con motivo de un RCD Espanyol - Elche en Sarriá (2-0) y el asturiano saltaría al terreno de juego en el minuto 89' para reemplazar a un renqueante Juvencio Osorio.
José María en acción en el Estadio Santiago Bernabeu.
Tras once campañas como jugador blanquiazul José María se despediría de la afición el 9 de agosto de 1976 en el marco del III Trofeo "Ciutat de Barcelona". Fue en los prolegómenos del partido que disputaron el RCD Espanyol y el Rott Weiss Essen alemán. El presidente blanquiazul don Manuel Meler le haría entrega de una plaza conmemorativa en el centro del campo y la afición le dedicó una larga y cariñosa ovación.
Es evidente que su trayectoria y aportación futbolística merecía otro marco para la despedida, ya que no en vano marcó toda una época en el Espanyol. Pero .....
- Sus defectos -
Pocos si se comparan con sus virtudes. Como zurdo nato que era, apenas utilizaba la pierna derecha. Tampoco se prodigaba en los remates de cabeza. Su gran clase no se hallaba exenta de un marcado carácter que a veces le conllevó algún que otro problema en forma de expulsión al no saber controlar su temperamento.
- Sus virtudes -
Casi todas derivadas de su inigualable pierna izquierda y de su capacidad de liderazgo para organizar el juego en el centro del campo. Pero si por alguna cosa destacaba José María era por su maestría en lanzar golpes francos. Arriba, al lado, abajo, a la escuadra. Colocados. A romper. De todos los gustos y para todos los porteros que los llegaron a sufrir. Iríbar, Pesudo, Reina, Carnevali y otros no tan famosos encontraron a su espalda el balón maliciosamente colocado por José María. En su misma época tan solo Luis Aragonés y el bético Rogelio podían echarle un pulso al asturiano.

Temporada 1972-73 - Sarriá 7-10-1972 - RCD ESPANYOL - FC BARCELONA (1-1)
Como tantas otras veces, una magistral falta lanzada por José María acaba en las mallas. Esta vez junto a la base del palo derecho de Miguel Reina meta azulgrana en el gol Norte de Sarriá.
- Estadísticas -
- Partidos jugados -
TEMPORADAS | LIGA | COPA | OTROS | Completos | Incompletos | TOTALES |
1965-66 | 25 | 4 | 8 | 37 | -- | 37 |
1966-67 | 29 | 2 | -- | 31 | -- | 31 |
1967-68 | 30 | 3 | -- | 33 | -- | 33 |
1968-69 | 26 | 2 | -- | 28 | -- | 28 |
1969-70 (2ª) | 31 | 1 | -- | 28 | 4 | 32 |
1970-71 | 27 | 2 | -- | 24 | 5 | 29 |
1971-72 | 33 | 8 | -- | 38 | 3 | 41 |
1972-73 | 28 | 4 | -- | 30 | 2 | 32 |
1973-74 | 30 | 4 | 2 | 33 | 3 | 36 |
1974-75 | 31 | 3 | -- | 30 | 4 | 34 |
1975-76 | 10 | -- | -- | 8 | 2 | 10 |
TOTALES | 300 | 33 | 10 | 320 | 23 | 343 |
- Goles marcados -
TEMPORADAS | LIGA | COPA | OTROS | Campo Propio | Campo Ajeno | Penalty | TOTALES |
1965-66 | 3 | 1 | 2 | 5 | 1 | 3 | 6 |
1966-67 | 12 | 0 | -- | 6 | 6 | 2 | 12 |
1967-68 | 11 | 1 | -- | 9 | 3 | 5 | 12 |
1968-69 | 4 | 1 | -- | 3 | 2 | 1 | 5 |
1969-70 (2ª) | 4 | 0 | -- | 3 | 1 | 0 | 4 |
1970-71 | 2 | 0 | -- | 1 | 1 | 0 | 2 |
1971-72 | 4 | 4 | -- | 7 | 1 | 0 | 8 |
1972-73 | 4 | 0 | -- | 4 | 0 | 0 | 4 |
1973-74 | 2 | 0 | 0 | 1 | 1 | 0 | 2 |
1974-75 | 2 | 0 | -- | 2 | 0 | 0 | 2 |
1975-76 | 2 | -- | -- | 1 | 1 | 2 | 2 |
TOTALES | 50 | 7 | 2 | 42 | 17 | 13 | 59 |
(En el epígrafe Otros se detallan los partidos de competiciones europeas. En la temporada 1965-66 fue la VIII Edición de la Copa de Ferias y en la temporada 1973-74 la III Edición de la Copa de la UEFA)
A modo de recordatorio cabe también citar que a lo largo de su estancia en el Espanyol, falló cuatro penaltys y en otras tantas ocasiones fue expulsado. Por lo que respecta a los máximos castigos, tan sólo uno de ellos tuvo verdadera incidencia en el resultado final. Fue en la temporada 1968-69 (8-2-69) en Sarriá y frente al CD Sabadell (1-1). Ya con empate a uno en el marcador, José María lo lanzaría al palo en el minuto 58' de partido. No fue un penalty cualquiera ya que el asturiano venía de una racha aciaga desde el punto fatídico y por las críticas que recibió acabaría renunciando a seguir ejecutándolos. Durante un largo período de tiempo Glaría, otro consumado especialista, sería el encargado de tirarlos.
Oriol Pagés (socio del RCD Espanyol)
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