Estoy convencido de que el futuro reconocerá el paso adelante que dieron, hace cuatro años, un grupo de españolistas en una rueda de prensa después del partido contra el Murcia. Entonces yo estaba sentado en el otro lado de la mesa, de espectador.
Desde la perspectiva, la salida de Espanyol 3.0 fue buena para el Club porque como consecuencia de ella han pasado muchas cosas. Hoy el Espanyol es mejor Club que hace cuatro años. Por lo menos en cuanto a que la gestión ha ganado en rigor. El mérito para quien ha gestionado.
Todo lo que se dijo en aquella rueda de prensa era cierto y, a pesar de que el Consejo lo negó sistemáticamente, se cumplió todo escrupulosamente: una situación financiera insostenible, cuantificando la deuda en una cantidad que el Consejo reconoció posteriormente; la necesidad de refinanciación porque el Club tenía serios problemas de solvencia, apareciendo después el crédito sindicado; y la necesidad de una ampliación de capital que luego se hizo.
La salida del grupo me hizo recapacitar, tanto que acabé entrando en el 3.0 para colaborar y aportar mi granito de arena. A partir de ahí se sucedieron muchos acontecimientos y es incuestionable que supuso también un "tambaleo" de las estructuras del Club, y sobre todo de su accionariado, hasta el punto que ello fue una de las claves del éxito de la ampliación de capital. Algunos se tuvieron que mojar para no quedarse sin asiento.
A Espanyol 3.0 no le gustaba el presidencialismo instalado en la gestión, con actuaciones sin rumbo, proyectos que empezaban y terminaban en un mismo año, e incluso en meses, y con un desacierto en fichajes alarmante, que costaban excesivo dinero a las arcas del Club.
Respetamos que a otros sí les gustara e incluso les siga gustando ese modelo de gestión, pero ese no es el Espanyol que queremos. Tenemos derecho a decir qué tipo de club y por cuál Espanyol vamos a trabajar y a luchar. El que esté de acuerdo con nosotros que nos apoye en la JGA en la que presentemos nuestro proyecto y el que no que elija otras opciones. No por ello vamos a cambiar nuestro criterio.
Tenemos la tranquilidad, ganada con el tiempo, de que todo lo que hemos dicho se ha cumplido. Queremos estar en la futura gestión del Club para intentar cambiar muchas cosas, aprovechando todo lo bueno que se ha hecho durante la actual presidencia, que es mucho, pero mejorando lo que seguro este presidente no ha sabido o ha querido tocar.
Hoy, después de cuatro años, y presidiendo la asociación, compruebo que el objetivo por el cual Espanyol 3.0 salió en el 2004 sigue vigente, que no es otro que mejorar la gestión de forma que nos convirtamos en un club que aspire permanentemente a estar entre los seis mejores de la Liga.
Y hoy, también, Espanyol 3.0 es mucho mejor que entonces, porque hemos aprendido de los numerosos errores que hemos cometido desde la primera rueda de prensa.
Finalmente, seamos ahora "oportunistas" y opinemos, porque ante una temporada como la vivida hay muchas preguntas y muy pocas respuestas. No perdamos el rumbo. Si el presidente tiene un proyecto deportivo y no ha perdido la confianza en las personas que lo han de liderar, que lo mantenga. Pero que sea él quien lo lidere apoyando públicamente a entrenador y director técnico, sin dilaciones.
Está claro que se necesitan refuerzos en algunos puestos claves, pero lo que más preocupa hoy es la parte sicológica (conformismo, fragilidad, falta de motivación, concentración) y la física, donde el equipo en la segunda vuelta ha tenido un bajón considerable. En este sentido tienen que haber cambios.
Cuesta entender que ante un año que podía haber sido histórico para el Club se termine así y sin explicación aparente. Ha faltado más control y actuación por parte de los máximos responsables. El presidente tendrá su cuota de responsabilidad, pero es la dirección deportiva la que debería de haber actuado hace muchos meses.
Alejandro López-Fonta
Espanyol 3.0