El amigo Sergio, para desvirgar su revista, me pide que les cuente como he vivido estos últimos veinte años de penitencia españolista. Intentaré esquematizar mucho todas esas vivencias ya que doy por supuesto que la mayoría de ustedes las habrán sufrido muy cerca de mí.
Para mí estos veinte año tienen recuerdos buenos y malos, experiencias inolvidables y algunas que desearía borrar de mi mente lo antes posible. Partidos gloriosos y otros que nos han hecho dormitar en nuestras localidades. Han sido años convulsos, años de cambio, años de gran evolución en la entidad y del fútbol en general.
Han sido veinte años de alegrías con dos títulos de España y dos finales europeas. Veinte años de tristeza con dos descensos y la desgracia de haber rozado con la punta de las yemas la gloria europea y ver como la lotería de los penaltis nos dejaba con boleto pero sin premio.
Veinte años viendo pasar por la entidad jugadores que nos han dado gloria y fama allá por donde hemos jugado. Y tambien por desgracia viendo pasar jugadores ramplones que no eran aptos ni para jugar en un equipo de barrio y que nos han causado vergüenza y congojo.
Veinte años que han visto nacer colectivos juveniles como los Irreductibles o La Curva que han llenado de color y animación las gradas de Sarria y posteriormente de Montjuic, y que han colmado de orgullo a todos los socios de nuestra entidad. Tambien has surgido movimientos de lucha en favor de nuestros derechos, como la plataforma Cien Razones, que consiguió que se rebajara notablemente los emolumentos que pagábamos al ayuntamiento por el alquiler del campo, además de conseguir que se arreglaran diversas tropelías que se realizaban al club.
Otros colectivos que han luchado los por los derechos pericos han sido la Gran Penya Manigua, que ha conseguido que se ponga en una plaza de Barcelona el nombre de nuestro fundador, además de luchar para que los medios nos trataran de una manera mas ecuánime. Tambien se han formado colectivos accionariales como la APMAE que ha luchado durante estos años para conseguir que el pequeño accionista tuviera una voz en el consejo. O colectivos de un carácter mas combativo, como ha sido la plataforma Espanyol 3.0, que ha luchado con más pena que gloria para entrar en la directiva. En su haber queda el presionar al presidente para que realizara algunos cambios positivos en la entidad. Y en el debe, haberse metido en una guerra de millonarios en que ellos sólo eran carne de cañón.
Tambien han sido veinte años de cambios radicales con la pérdida de Sarrià y La Chatarra por temas económicos, después de una gestión desastrosa de la junta de aquella época, que nos llevo al más triste de los destierros. La posterior llegada al estadio Olímpico fue poco menos que traumática, nunca nos hemos adaptado a su pista de atletismo, a sus gradas vacías, a su falta de comunicaciones, a su dificultad para aparcar, a las multas con las cuales nos premia la Guardia Urbana cada domingo, a las escaleras mecánicas estropeadas, a la falta de luz en sus accesos, a los espectáculos en el Sant Jordi, a los acontecimientos deportivos o sociales a la misma hora que nuestro partido, a sus bares con precios exorbitados, a sus 100 millones de alquiler y al trato denigrante que en muchos momentos hemos tenido de Barcelona Promocions, y así mil atropellos más que les podría contar.
Con todo esto y por más que hemos ganado en diez años más títulos que en los otros noventa y siete, nunca lo hemos considerado un buen campo, y todos esperamos con gran deseo la marcha al nuevo estadio, algo que tiene que significar un cambio radical en los esquemas del club.
Estos veinte años han sido de profunda convulsión en el aspecto, primero directivo y después accionarial. Las peleas constantes entre las familias, nos han dejado en la memoria las páginas más oscuras de nuestra historia reciente. Primero con el acoso y derribo al presidente Juli Pardo y posteriormente con las fuertes tensiones accionariales que se han producido entre la familia Lara y el presidente Dani.
A todo esto se ha juntado la especial forma de ver la vida de los pericos. Nos hemos criado luchando para defender nuestros colores en nuestros colegios e institutos, luego en los trabajos y con los amigos. Y por desgracia, cuando llegamos a nuestro estadio, no sabemos quitarnos el traje de guerrero y ponernos a animar. Seguimos luchando con nuestros consocios para defender nuestra particular forma de ver el Espanyol, tanto socialmente, políticamente o accionarialmente. El problema es que siempre estamos fagocitándonos entre españolistas en vez de intentar tirar todos del mismo carro y meternos nuestras ideas en donde nos quepan, y de esta manera hacer más grande la entidad.
Económicamente en estos veinte años hemos estado siempre en la cuerda floja. Muchos prestamos, muchas ventas de jugadores forzadas por las urgencias económicas, muchos planes impulsados por los directores generales del momento, que al final, por una circunstancia u otra no han surtido efecto. Ahora el crédito sindicado nos tiene bien cogidos por los bemoles y quizás esta será la única manera que dejemos de tirar el dinero a espuertas y entendamos que el rigor económico es la base para tener una gran entidad.
En el aspecto social es donde mas ha mejorado la entidad, nos fuimos de Sarrià con nueve mil socios, sin ilusión y unos colectivos jóvenes totalmente divididos. Por desgracia desde la final de la UEFA del 88 hasta hace tan sólo cuatro o cinco años la entidad a mi modo de ver ha estado hibernando por no decir que estaba muerta, perdiendo miles de oportunidades para crecer y expandirse.
En estos cuatro años hemos vuelto a creer en nosotros, se ha revitalizado los colectivos jóvenes, se ha dado un gran impulso a las peñas, se ha reinventado en concepto del marketing social, la pagina web por fin es un referente de la información perica, han nacido nuevas revistas, han nacido programas de televisión, canales temáticos por Internet, paginas webs que son seguidas masivamente por los pericos, hemos triplicado el numero de socios, los niños portan orgullosos sus camisetas del Espanyol en los colegios y ves muchísima gente con emblemas pericos en sus coches. A día de hoy la marca Espanyol se vende, el socio quiere tener información diaria de su equipo, y la gente sale del armario para gritar "soy perico" y se dan cuenta que no pasa nada. Ya nadie nos ve como aquellos apestados, y se dan cuenta que somos un club solido y serio, capaz de ganar títulos con aparente normalidad. Quizás el único pero a todo esto, es que nos falta que los medios de comunicación crean en nosotros y nos sigan en esta evolución apoyándonos de la misma manera que lo hacen con nuestros vecinos.
La verdad es que mi generación de pericos no se puede quejar, cuatro finales, dos Copas, dos descensos con sus posteriores ascensos, varios presidentes, tres estadios diferentes y miles de vivencias más. Sólo espero que aprendamos de las cosas malas que hemos vivido en el pasado para que el futuro que nos viene, este lleno de seriedad, unidad, títulos y orgullo.
Que "La Força d'un Sentiment" nos acompañe a todos, socios, directivos y jugadores y que dentro de veinte años sólo pueda escribir cosas positivas de esta entidad.
(artículo de Nacho Julià publicado en el número 1 de 23 perico)
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