El meu perfil: Tribuna inferior

Debió ser una primavera del año 1954 cuando en el añorado campo de Sarriá mis padres se vieron por primera vez. Y las consecuencias de ese flechazo blanquiazul no podían tener otro fruto. Soy el tercero de cuatro hermanos de gen puramente perica. Nací un día antes del Sant Jordi de 1967. Por eso me llamo Carlos y no Jordi. Socio desde los 10 años, cuando la evidencia de la edad ya no me permitía entrar de paquete. Los primeros recuerdos de jugadores idealizados se remontan a las zancadas de Roberto Martínez, o las entradas de De Felipe, o posteriormente los penalties forzados de Arabí, o los driblings de Fortes, o un gol salvador de un tal Morel. Los días más emotivos de mi vida han sido el nacimiento de mis dos hijos, pero el más feliz fue el 27 de Mayo del 2.000 en Valencia. Bueno, y si Isabel me está leyendo, también el día de mi boda (aunque no me acuerde de casi nada). De mis estudios en los Salesianos de Horta guardo grandes recuerdos de las pistas del patio, de las estadas solitarias en los pasillos de las clases y de algún compañero cómplice de inocentes campanas. No debí ser muy buen estudiante cuando a los 19 años me puse a trabajar con mi padre como agente comercial en el mundo de la moda. Y es que dicen que soy muy inquieto, pero todavía no he podido parar a pensármelo! También hice mis pinitos en el mundo de la música formando parte de dos grupos de Rock en pleno brote adolescente, gracias a mi afición y a mis estudios musicales de solfeo y guitarra. Siempre me quedará el karaoke. Si es que tengo alma de artista, pero necesidades de currante. ¿Qué cómo he llegado hasta aquí? Preguntarle a Xavi Boró. El me instó a una cita a ciegas a 130 Kms. de mi Barcelona natal y yo acudí a ella presintiendo que las personas que había detrás de esta Web tan bien parida, hacían honor a ella. El resto ya es todo culpa mía. A mi inconsciencia intelectual. Porque esto de juntar letras con cierto sentido no lo había imaginado hacer en mi vida, pero siento la necesidad de sacar de dentro todas esta ebullición de emociones que mi Espanyol me provoca. Y siento que me lo merezco. |