AVUI A POL

Pericospio per Gonzalo de Martorell

Antes un crimen que un error

Cuando Napoleón Bonaparte, desoyendo los consejos de Charles Maurice de Talleyrand -su ministro de Asuntos Exteriores- le comunicó a éste que había mandado ejecutar al Duque de Enghien, el diplomático le respondió con una tajante afirmación que ha pasado a la historia: "Sire, es peor que un crimen. Es un error".
El Pequeño Corso había optado por la solución fácil mostrándose indolente ante la ejecución del último de los Borbón-Conté franceses y Talleyrand sabía que, antes como ahora, se perdona menos a los indolentes que a los malvados.
Quizás porque mientras los malvados siguen provocando fascinación, los indolentes no inspiran más que resignación.
A la postre un malvado casi siempre tiene un plan mientras que un indolente sólo tiene su indolencia... y si nos resignamos a la indolencia antes que a la maldad es simplemente porque es más común la primera que la segunda. Para ser malvado hay que servir, hay que tener ciertos mimbres, mientras que para ser indolente basta con la condescendencia de los demás.

La indolencia, sin embargo, no siempre es fruto de la desidia o de la cobardía. Muchas veces nace del simple deseo de no llamar la atención, de no enemistarse con nadie, de pasar desapercibido o de la propia inseguridad.
Al indolente le basta con haber sido invitado a la fiesta; ni siquiera se plantea salir a bailar a la pista así que se conforma con pasar la velada contándole chistes al anfitrión.
Pero el drama del simpático de la fiesta -se de lo que hablo... fui el "amigo simpático" durante una época de harto desasosiego juvenil/erótico- es que siempre, siempre, cuando se han acabado las risas y los chistes la chica se larga con el cachas del gimnasio.
Aprendí mucho de esta etapa "simpática". Lo esencial, que quedarse en un rincón para no desentonar era precisamente la mejor manera de desentonar y que funcionaba mucho mejor ser malote y desenvuelto que gracioso y entrañable.
Tengo la impresión que en el Espanyol aún siguen creyendo que no hace falta bailar y que bastan la simpatía y los chistes para triunfar... incluso cuando el objeto del deseo de la fiesta ni siquiera es una top model internacional sino alguna belleza otoñal -cuando no claramente crepuscular- que busca ese último achuchón juvenil que la haga sentirse aún deseada o la dama de honor de un concurso de misses de provincias que espera dar el salto hacia algún pretendiente más saleroso.

Miren, para ser sincero y aún a riesgo de espantar a alguna cándida alma perica, debo confesar que preferiría un club gobernado por tipos malotes antes que por tipos simpáticos.
No me malinterpreten, no quiero a Hannibal Lecter en el RCDE Stadium... pero sí mucha menos contención. Lo que para unos es simple prudencia, para otros puede ser cobardía. A veces hay saltar a la yugular y enseñar las uñas...
El Espanyol es una empresa... de acuerdo... pero es también un sentimiento... así que no tengo nada claro que la inacción sea buena publicidad a la hora de vender imagen de marca.
No recuerdo demasiadas empresas exitosas que hayan llegado a serlo en base al no hacer nada ni empresarios de renombre en cuyo currículum ponga simplemente "buen tipo".
Y la gente que está al frente del club son buenos tipos, sin duda.
Ramon Robert me parece un buen tipo; un ejecutivo que, como todos los de su condición, quiere quedar bien con todo el mundo. Incluso el staff chino se me antoja formado por unos buenos tipos a los que han lanzado en paracaídas en tierra extraña y bastante hacen con intentar reconocer el terreno.
Pero ocurre que el Espanyol no necesita ahora mismo solamente buenos tipos.
Necesita tipos que tengan claro que reírse del Espanyol en los medios no puede salir gratis.
Necesita tipos capaces de cerrarle la puerta del estadio a quien no haya mostrado respeto por la casa.
Necesita tipos que prefieran un Espanyol antes respetado que querido.
Necesita tipos malos, malos de verdad.
Porque, amigos pericos, no se trata de dinero. Se trata de dignidad.
Decía Chillida que un hombre tiene que tener siempre el nivel de su dignidad por encima del nivel de su miedo.
Y un club de fútbol también.

Gonzalo de Martorell 


 05/10/2015 Pau López: no es la calidad. Es el momento
 29/08/2015 De liderazgos y cobardías
 12/05/2015 Adhesiones inquebrantables
 05/03/2015 Nos hemos equivocado
 17/12/2014 Catadura moral
 22/10/2014 Amores de un día y sexo sin amor
 18/08/2014 Adiós Thievy
 27/05/2014 ¿Y si sale bien?
 29/04/2014 No son sólo ellos. También somos nosotros
 02/04/2014 Otras formas de odiar
1 | 2