Mi hijo se llamará Osvaldo
A mis dulces y tiernos 22 años, todavía no he decidido si voy a dar continuidad al linaje familiar. Toda la responsabilidad cae sobre mí, puesto que soy el unico barón de esta generación, y por lo tanto el único que puede mantener el apellido. Aunque, bueno, no parece que un apellido que tiene hasta el vecino del quinto vaya a correr peligro. Antes de tomar una decisión al respecto, debo meditar mucho sobre si quiero traer otro ser a este mundo, sobre si quiero condenarlo a sufrir las hipocresías, las mediocridades y todos los demás padecimientos que está viviendo su padre, incluso en el fútbol.
Lo que sí tengo claro es lo que decidí ayer: mi hijo se llamará Osvaldo. Sea biológico o sea adoptado, sólo querré a alguien con este nombre. En esta vida hay mucha gente, seis mil millones de seres que caminan sobre sus patas. En el campo del Mallorca no hay tanta, pero sí la suficiente para dar muestras de esta mezquindad generalizada, de esta hipocresía que se instala en todas partes y en un fútbol con tantas cámaras y tantos escenarios, no iba a ser menos. Mientras los asistentes en el ONO Estadi abucheaban e insultaban a nuestro delantero, este los aplaudía irónicamente y demostrando una clase y una elegancia que no sumarían ni todos los alemanes de esa isla juntos. Pero el malo es él.
Luego la cosa se calentó. El entrenador rival se ambientó y le dijo algo al expulsado. Este se rebotó y los abucheos fueron mayores. Y el malo sigue siendo él. Y no se cansan de decir que Osvaldo actuó mal. Osvaldo tenía derecho a eso y a mucho más. Osvaldo debió tener la posibilidad de subir a la grada e irse ventilando uno por uno a todos aquellos que estando en su asiento en su momento de ocio, insultaban a un profesional que se está jugando su futuro laboral, su pan. Quizás no hubiera tenido ni para empezar a relajarse con sólo 15.000, pero Osvaldo debió tener ese derecho. El derecho de aclarar qué es la vida a ese hombre que mientras critica la imagen que puede dar un jugador tan pasional a los niños, aumenta la nitidez de un sonido tan moralizador como es el cántico "hijo de cuatro letras". Oh, qué suerte tenemos de la gente que nos salva de los violentos.
Cuando mi niño me pregunte que porqué se llama Osvaldo, le diré que fue en honor a un luchador, a un hombre pasional. Le diré que le podría haber llamado Verdú o Callejón, pero que no quería encaminarle en la vida a ser un pichafría que ni pisa el suelo. El fútbol, y todo en la vida, debe sentirse con la pasión con que lo siente Osvaldo. Si además lo resuelves de una manera tan poco violenta como en su caso, el ejemplo que nos deja el italoargentino, más que elegante es paradigmático. Porque el codazo es amarilla. Y además, que nadie se engañe: algo debió haber hecho ese defensa.
Si t´ha agradat aquest article i el vols compartir a una de les teves xarxes socials, fes servir aquest botó: ![]()


| Mostra tots els comentaris |
| Mostra tots els comentaris | |




15/11/2012 |
Tiene su punctum |
04/10/2012 |
Ramón I, el iluso. |
21/09/2012 |
Tirar hacia alguna parte |
14/09/2012 |
Cómo acabar con Verdú. |
04/09/2012 |
Pochettino no nos toma el pelo |
23/05/2012 |
Creer en el Espanyol |
24/04/2012 |
Derecho a perder |
11/04/2012 |
No somos especiales |
30/03/2012 |
Mejor por Esport3 |
05/03/2012 |
Lo que sucedió dentro y fuera del Bernabéu |
Agenda d'activitats i comunicats
38è ANIVERSARI PENYA DE MOLLET. II CAMPIONAT DE PADEL ALIANÇA PERICA. I CARGOLADA PERICA PBB EL PLA D'URGELL....
| 1
Javi Navarro
A THIEVY NOMÉS LI FALTA EL GOL. AMAT, TITULAR EN LA GOLEJADA DEL VALÈNCIA. LUNA I ALBÍN, SENSE CAP PROTAGONISME.
| 0
| 14