En muchas ocasiones el fútbol en vez de un estado de ánimo se acerca mucho más a un estado de locura. Se ha pasado en una semana de cuestionar el fichaje de Osvaldo a criticar su substitución (desde luego esto del fútbol es grande). Cuando, encima, Mauricio ya avisó que después de más de una año sin jugar con regularidad necesitará tiempo para encontrar el ritmo y aguantar los noventa minutos.
Yo voy a aplaudir la valentía por la apuesta con este jugador porque parece ser que al final si que nos venía muy bien un delantero, un delantero bueno que además de pelear supiera recibir, controlar y dar continuidad al juego de ataque (eso que se llama generar juego) y además tuviera la costumbre de rematar (cuestión esta que viene ser la que al final define a los delanteros).
Claro que en otras ocasiones el estado donde vive el fútbol es en la más pura esquizofrenia. No es raro estos días escuchar o leer comentarios reclamando un club de cantera pero al mismo tiempo dando palos sin miramientos a Baena. La caña a la que se le está sometiendo no tiene nombre. Un chaval que debuta en una posición que no acostumbra, y le ha puesto huevos, agresividad, pelea, esfuerzo, buena colocación. Ha cumplido con lo que le han pedido y con el ABC básico de la posición (como si cuando no está él sacáramos la pelota desde atrás como el Brasil de los 70). Es cierto que todavía le faltan cosas para aposentarse en primera pero también que tiene bastante más fútbol del que ha enseñado hasta ahora, y que le será mucho más fácil sacarlo si en vez de criticarlo desde el minuto cinco el próximo partido se le dedica una bonita ovación de apoyo. Por variar. A Christian le ha ido bien.
Cada jugador es diferente. Jordi Amat es un rara avis en esto del fútbol. Tiene cabeza. Mi primer recuerdo de él es de uno de esos torneos televisivos de alevines que ahora tanto abundan, como capitán de aquel equipo el chaval demostró ya esa madurez y desparpajo, tanto en el campo como ante el micro. Pero otros necesitarán más tiempo, o atención, o exigencia. La aparición, este año, de Márquez y Víctor ha sido deslumbrante y quizá ha generado la expectativa de que cualquier chaval debe responder a ese nivel. Sin embargo, Márquez ya está más hecho con 23 años, y Víctor acumula la experiencia de dos pretemporadas y muchos entrenamientos con el primer equipo. El año pasado, en los amistosos veraniegos, me asombró la visión y calidad en su salida de balón, pero todavía arriesgaba demasiado y se despistaba en la colocación. Lo ha mejorado. Ese es el camino, eso es lo que se les debe pedir a los chavales, que mejoren. Y desde luego hay diferencia entre el partido de Baena en la ida de copa en Getafe y el que ha jugado este domingo. Se merece ese aplauso ¿no?
No deja de ser absurdo también discutir si visto el rendimiento de un canterano no se debería de haber fichado a tal o pascual. Mientras más alta sea la competencia mejor. Aquí salen dos canteranos y ya nos volvemos locos, igual que cuando ganamos dos partidos y ya pensamos en Europa. La competencia debe de servir como estimulo para mejorar. A Víctor se le ha dado la oportunidad al contar con él como cuarto central. Se ha comido al tercero y ahora debe de morder la titularidad -para ello debe de trabajar un punto su velocidad-. Es el camino natural, el que casi siempre mejores resultados da. En ningún caso se puede estar en contra de tener buenos jugadores, de donde sean, y en la posición que sea. El problema es toda la plaga que tenemos cedida por media España, y parte del extranjero, que no son capaces de ganarse la titularidad en escuadras como el Tenerife o el Málaga. Veremos como le va a Lola. En fin, desde luego lo asombroso es como nos hemos mantenido en primera.
No comparto esa versión perica de la política de zidanes y pavones (equipo de cantera más dos o tres cracks que marquen la diferencia). Primero porque no nos la podemos permitir (la única manera de alcanzar a una ficha de uno de estos jugadores es mal pagando a los canteranos, y eso es imposible -a sus representantes no les hará ninguna gracia-). Pero sobre todo me molesta esa idea; me molesta porque esa postura lleva implícita la afirmación de que los canteranos solo sirven para rellenar. Yo me quedo con un Tamudo que marque las diferencias, o con un Jarque que las iba a marcar, o con un Márquez que lo puede hacer. Si hay que hacer un esfuerzo económico desde luego prefiero realizarlo en mantener a estos jugadores, y que sean ellos los referentes. Sé que si sale un crack de talla mundial no podremos retenerlo (ni ficharlo) pero los que estén un escalón por debajo se deben de quedar (que no pase lo de Sergio, en principio una buena venta pero que va a resultar deficitaria si sumamos el coste de ficha y fichaje de los Lola, Costa, Román o Jonatas).
Después de mucho tiempo -diez años- sube una camada que puede ser mejor que la de Sergio y Tamudo (los Oscar, Jordi, Víctor, Lucas, Albert, Max, Edgar, Ángel, Didac... Y algunos más) y creo que el mejor entrenador que se pueden encontrar en el primer equipo es uno que sepa la experiencia que supone debutar a los diecisiete años. En este sentido discrepo del amigo, Dani Balaguer, no en el sentido de que hasta la fecha el club no se ha creído la política de cantera (no se ha creído esa ni ninguna otra). Sin embargo, sin cantera no puede haber política de cantera. Y de medio campo hacia arriba pues la verdad que en estos diez años no ha salido casi nada. Solo con los de la casa, ahora la línea de ataque sería algo así como Delucas, Coro, Crusat y Tamudo, -o Pardeza o Jonathan- (dos de ellos de los de hace diez años). Es más, sin Dani y Sergio, en la defensa entre los Lopo, Carlos Garcia o Torrejón me quedo con Nico y Forlín.
Se debe de saber tener paciencia, tranquilidad y mano izquierda. Y eso significa no colgar al entrenador porque decida, como hace de vez en cuando Caparrós, mandar unos días a un chaval al B tanto para que no se relaje como para que no se lo crea, lo que se suele llamar cura de humildad. Cada temporada que pasa soy menos partidario de las cesiones. Cuando ya ha cumplido los 21 o 22 y no termina de cuajar o no ha progresado como se esperaba se le puede ceder uno o dos años a ver si explota, pero con 18 o 19 es mejor que entrene con el primer equipo y juegue con los de sus edad en el B si no va convocado con los mayores. Sielva es el ejemplo de esa equivocación (aunque haya sido él quien se ha equivocado). El año que viene debe de regresar con ficha del filial, entrenar con el primer equipo y trabajar su fortaleza física -sobre todo el tren superior- y aumentar su capacidad de recorrido (que mire algún partido de Xavi quien además de tocarla se patea 12 o 13 km. cada partido). Calidad tiene de sobra. Un chaval en formación donde mejor se le debería de vigilar, cuidar y potenciar es aquí. Como en casa, en ningún sitio.
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