Como en esto del fútbol soy de gustos clásicos y un punto romántico me encantaría que el actual mister cumpliera un ciclo más o menos parecido al de Ferguson. Sin embargo, en esto de los proyectos siempre es más sencillo aguantar a un entrenador por no ganar títulos que por caminar por la cornisa de un posible descenso.
Todos nos llenamos la boca con la palabra proyecto como si fuera tan sencillo, como si el hecho de que la mayoría de equipos carezcan del mismo es porque su ideario es cambiar de entrenador cada poco. El mismo Sr. Alex, que suele ser el ejemplo más manido, ha debido lidiar con malas temporadas, directivos, dueños, figuras y hasta con cierta movida con un caballo de por medio. Por no citar el desagradable ejemplo de nuestros vecinitos, cuyo modelo es la clara herencia de las batallas de Cruyff por ganar cada parcela de poder, y no hace falta recordar como terminó la guerra tanto para el presidente como para el entrenador.
Sí, pensarán muchos, y la suerte que tuvo, por supuesto. Esto es un juego y se necesita siempre un punto de suerte. Así que lo primero que quiero desear a Mauricio es toda la suerte del mundo, porque además será la nuestra. Ojala los resultados acompañen, las envidias y egos sean poco traicioneros, las figuras se comporten, y sobre todo espero que no tenga ningún problema con la compra de un pura sangre. Pero lo más probable, casi seguro, es que llegarán momentos difíciles, y entonces deberán aparecer otros dos principios básicos para sostener cualquier proyecto: Confianza y paciencia.
Resulta complicado pensar que en los próximos tiempos no pasaremos por alguna situación difícil (equipos como Zaragoza o Betis, con dispendios en fichajes que a nosotros nos marean, han pasado y vuelven a pasar por el descenso), atrapados como estamos en una situación económica muy complicada. En este sentido solo hay que atenerse al requerimiento de Lara, que no es un plan de expansión, ni un modelo de crecimiento, ni siquiera un proyecto deportivo, lo que ha requerido es un plan de viabilidad, todo dicho.
Se ha instalado en esta entidad una verdad que sin dejar de ser en parte cierta tampoco es real del todo. Es la repetida expresión presidencial de que somos un equipo de la clase media-alta. Una parte de certeza porque por presupuesto e instalaciones entramos en esa distinción pero luego cuando debemos de entrar en la arena de los fichajes al final peleamos con Mallorcas, Getafes y Almerías lo que nos coloca en una media más bien baja o regular (de momento en los dos grandes movimientos del verano han pesado más cuestiones familiares en uno y de falta de ofertas en el otro, por no hablar de las razones que han mantenido a algunas figuras). No hay que olvidar que la frustración viene provocada por no llegar a ciertas expectativas, y si estas son desmedidas no hay proyecto que lo resista.
El primer paso para cualquier proyecto es saber donde estamos y tener muy claro hasta adonde queremos llegar. Y por supuesto sumar todos en la misma dirección. Y en este sentido las palabras de Mauricio deben de ser el referente para los próximos años. "Estar arriba, donde le corresponde a esta entidad." Es complicado, muy complicado, que nadie piense que existe una varita mágica o una poción milagrosa (otros a lo mejor si la tienen, viendo como han corrido durante toda la temporada...). Debemos de sumar todos, otra expresión habitual en el discurso de Mauricio. Debe sumar la cúpula para mejorar la economía de la entidad e ir pasando de la necesidad de vender a no tenerla, de la dificultad de retener a ofrecer, de no invertir a invertir un poquito, de invertir un poquito a hacerlo con algo de solvencia. Debe de sumar la afición, encabezada por ese Kop que vamos a tener en el gol norte. No hay que olvidar que la mayor belleza del "Never walk Alone" no es al inicio del partido, ni en las celebraciones, es cuando el equipo va perdiendo, entonces como hemos hecho nosotros esta temporada se canta con el corazón.
Un proyecto no son solo unos resultados, una manera de jugar o la elección de determinados jugadores, es una filosofía que debe de impregnar hasta el último rincón del nuevo estadio, del corazón del aficionado, de cualquier chaval que pasa por la cantera, de los jugadores que defiendan la camiseta. Con esto no quiero decir que la compartan, solo que sepan que exista, que está ahí, que la respeten, que es la nuestra. Creo en Mauricio, y en Feliciano, creo en los conocimientos de ambos (no me cansaré de repetir y pedir y rogar que Di Blasi debe de ser el responsable de la preparación desde juveniles para conseguir a profesionales preparados tanto en lo físico como en lo mental, en lo futbolístico deberá poco a poco ir tomando cartas Poche; en una cantera, y esto es otro tema, cada vez más a la deriva) pero también creo en el discurso de Mauricio, cuando habla de sumar, de la institución, de trabajar, trabajar y trabajar, cuando habla del Espanyol, de su Espanyol, de mi Espanyol, del Espanyol de todos.
Porque es muy sencillo ahora llenarse la boca ahora y predicar apoyo a este proyecto. Pero creo que todos deberíamos poner ante el espejo nuestro criterio futbolero y si resulta que somos de los que creemos que un bache (me refiero a un bache y no un socavón como el pasado) es siempre motivo para el cambio o estamos convencidos de que en caso de conflicto debe de decantarse la balanza a favor de las figuras y no del entrenador (al contrario que por ejemplo en el Villarreal) y que el ego del cualquier directivo debe de someter el trabajo de los técnicos pues es el momento de criticar la duración del contrato; o los que creían que si no salvaba al equipo (un trabajo de matrícula) no debía seguir aunque la nota fuera de notable. Es una opción tan válida como la de los que creemos en este proyecto, una opción que hasta la fecha ha ido tirando, no mal del todo, con suerte, pero esta siempre es necesaria.
No quiero terminar sin felicitar a Kameni por la renovación. Es nuestro portero y toca estar a muerte con él. Más allá de gustos y valoraciones futbolísticas, la verdad no hay nada que reprocharle. Siempre ha dicho que fuera de la posibilidad de un grande prefería quedarse. Estoy convencido de que ha tenido ofertas, un portero internacional, que termina contrato es casi imposible que no las tenga. Si hasta las tendrá el bueno de La Cruz. Y a día de hoy en Europa es sencillo que paguen más, bastante más, que nosotros. Arriesgó, rechazó la oferta de renovación a ver si venían los "grandes"; no vinieron y ahora ha firmado en condiciones menos favorables. Bien ¿no? Digo yo.