Me había prometido, y jurado, hasta escrito en esta columna, que no analizaría el calendario, pero el hombre es el único animal que no solo tropieza cientos de veces en la misma piedra si no que es capaz de darse un cabezazo contra una pared. Soy débil.
Vaya por delante, que cualquier calendario venidero no es bueno ni malo, esa valoración solo la tienen los resultados, aunque a priori puede ser más o menos complicado, o más o menos sencillo, y por supuesto que no hay otro planteamiento, ni otro análisis, que ganar en Soria. Aún así, comparto las palabras de Moisés cuando señala que una final será, si llega, cuando en caso de derrota se firme el descenso. Vamos, que estamos como una copa a la inversa, donde debemos de ganar eliminatorias para no jugar, o retrasar en lo posible, esa final. Si bien, casi hemos agotado el crédito de errores.
En ningún caso dicha afirmación resta importancia al partido de Soria. Vital por los puntos, porque no sume el Numancia, por salir del último lugar, por enrachar dos victorias seguidas... A día de hoy es difícil de aventurar la línea de puntos que marcará el descenso. Según las predicciones de Camacho serán los 40, claro que en sus cálculos cuenta con que los de abajo -entre los que estamos- no llegaremos a esa cifra, un pronóstico coherente a valorar en su justa medida ya que como bien dijo Lotina: Debemos de encontrar a tres peores que nosotros, y ese es el problema.
Desde luego los favoritos para ser peores que nosotros son Geta, Recre y Numancia, por este orden. A partir de aquí las combinaciones se enredan pero habrá que ver como reacciona el Betis al cambio de entrenador -por calidad, presión en su campo y calendario es probable que salgan-; en cambio el Gijón terminará en la pomada; un equipo que a estas alturas suma 60 goles en contra tiene todos los números y merecimientos para ello. Quizá sean dos partidos para prestar atención en la próxima jornada (los sevillanos visitan Santander, y el Sporting recibe al Valencia), porque son futuros rivales nuestros y porque el partido de la semana siguiente los enfrenta. Aunque la verdad uno no sabe si apostar a que se descabalguen ambos, o que sumen y cuando jueguen contra nosotros lleguen tranquilos. Veremos como reaccionan algunos cuando noten el áspero roce de la soga en sus cuellos.
De momento, me olvidaría y miraría de reojo a Osasuna y Mallorca, ya que estos son conscientes del duro final que les espera y andan esforzados en conseguir cierto colchón (a pesar de que la liga vaya decidida o que el Sevilla ya tenga asegurada la tercera plaza no son los rivales más idóneos, sobre todo en sus campos, para el tramo final). Además cualquier rumbo que tomen puede ser beneficioso. Si van hacia arriba porque en su camino pueden dejara alguna víctima, como el ahora tranquilo Almería, a quien se enfrentan sucesivamente en las dos próximas jornadas, y porque para ganarse ese colchón deben de apuntillar a Geta y Recre, contra los que también les toca jugar a ambos, entre Tourmalets, unos salientes y los otros entrantes. En cambio si no consiguen despegarse pues se unirán a la fiesta, encima bailando con las más feas.
Por supuesto que nuestro objetivo es ganar los próximos cinco partidos, bueno y un sexto para asegurar, y dejar las postreras jornadas para debutar a chavales del filial, y si estos andan liados con la promoción, pues del juvenil. Sin embargo, me conformo -vamos me daría con un canto en los dientes- si en las cinco jornadas que vienen sumamos diez puntos (jornada 34 después de recibir al Valencia). La mayoría de previsiones y combinaciones indican que la línea de la zona caliente dentro de cinco partidos rondará entre los 34/36 puntos. Hay escenarios peores -que los grandes fallen más de lo debido-, pero también bastante mejores -que nuestros rivales no sumen nada-. Quizá esos diez puntos no sean suficientes para sacarnos en ese momento de la zona roja pero seguro que nos colocarán en una buena posición y con una buena dinámica para encarar el asalto final.
Que nadie olvide que las notas finales se dan el 31 de mayo, que vamos a sufrir algún tropiezo, que habrá que levantarse -incluso una derrota en Soria si acompañan otros resultados todavía se puede remontar, pero seguro que no perderemos-. No nos podemos rendir.