Tan realista y coincidente en el apellido como la novela del escritor Gabriel García Marquez, se han desarrollado los acontecimientos de este relato. Con el mismo estilo novelístico de avanzar y retroceder en el tiempo, nos ha atrapado la intriga de esta trama a pesar de conocerse el desenlace mortal, porque el final ya se escribió al principio.
Ante un entrenador con una piel de pocas capas de prestigio y por tanto vulnerable a las críticas y sensible a los contratiempos, los disparos en forma de crítica han hecho mella muy pronto y se ha encontrado con pocos argumentos que le amparen para refutar las objeciones que se le han presentado tan pronto.
El aval de conocer el club y sobre todo la plantilla desde dentro, se ha vuelto en contra de Marquez. Ha sido un continuismo camuflado, un más de lo mismo enmascarado por una decisión que a primera vista parecía la más popular y que se ha convertido en la de más fácil resolución para el club. Y paradójicamente ese continuismo en el área técnica es el que reprochaba a la política deportiva Paco Herrera en la rueda de prensa cuando contestó textualmente a una pregunta: "...entre lo sucedido en la segunda vuelta anterior y lo que ha ocurrido hasta ahora es para pensar si este club al final de temporada debe tomar decisiones si sigue sucediendo como hasta ahora, porque se está en una dinámica peligrosa". Osea, que el futuro del club a corto plazo está en manos de no equivocarse otra vez en el fichaje del nuevo entrenador y replantearse muchas más cosas de base.
La obligación de los responsables no está en tener que tomar decisiones, la obligación está en acertarlas, y con recursos limitados el rigor tiene que ser máximo.
Salvar los muebles a la desesperada otra vez no nos lleva a ninguna parte. Estamos metidos en un círculo vicioso de difícil salida, y el borrón y cuenta nueva del que presumiblemente se habla se nos antoja más que difícil.
Por el momento se necesita algo más que un entrenador. Es necesario un profesional de experiencia en los banquillos con conocimientos sólidos, a modo de esos asesores externos que se contratan para reconducir las gestiones internas de las empresas. Una visión totalmente diferente de la que hemos tenido estos últimos años, un cambio radical en la manera de llevar un grupo humano y deportivo y una visión objetiva de las posibilidades de esta plantilla.
Tintin lo ha intentado y pocas cosas se le podrán ahora reprochar porque quizás no sea el único culpable de esta muerte anunciada del escritor colombiano. Y como también escribió el propio autor, se le podrían aplicar al bueno de Marquez otros títulos de su misma bibliografía: Ha sido el relato de un náufrago en un club con más de cien años de soledad.