Pasadas estas primeras jornadas algo descolocadas (vaivén de altas y bajas de última hora, parones de selección, incidentes, una final -menor eso sí- en pleno septiembre) el ánimo perico parece moverse entre una ilusión contenida y una temerosa incertidumbre, todavía con la resaca del bajón que supuso la temporada pasada caer de la euforia al desánimo. El equipo ha corregido algunos defectos, ha mostrado algunas virtudes pero también ha mantenido carencias conocidas.
Sin duda la mejor noticia de estos primeros partidos ha sido el rearme moral del equipo, sobre todo si se piensa del socavón desde donde partíamos. Un carácter renovado que con peor o mejor juego ha posibilitado mantener la cara en todos los partidos, una actitud necesaria para sumar en esos lances espesos y broncos tan habituales por esta liga. El grupo de momento ofrece una sensación de confianza en el trabajo que vienen realizando, convencidos y dispuestos de que rumores, halagos, críticas y demás desmanes mediáticos no les alteren como antaño.
También es para nota la solvencia defensiva. El logro más evidente en el haber de Márquez ha sido de momento taponar esa vía de agua que amenazaba con el naufragio. Cualquier intención de una buena clasificación pasa sin duda por mantener la portería por debajo de los cincuenta goles en contra. En este aspecto más allá del estado de forma de Kameni, o de la buena impresión que ha provocado Nico (no hay que olvidar que el equipo ya había empezado a defender bien antes de su llegada) o del trabajo de todo el conjunto, me gustaría destacar la labor de Moisés (más fino que el año pasado) y de Román, quien ha sorprendido por la capacidad de sacrificio e inteligencia táctica en este aspecto, aportando otro punto más de equilibrio. De todas formas hay que seguir trabajando porque todavía tendemos con cierta frecuencia al despiste, y debemos de ganar en presión y agresividad, para encarecer la posesión del rival y adelantar la recuperación.
Bien el rendimiento de los nuevos en general. Entre todos, destaca por la rápida aclimatación y por la calidad el central Nico Pareja. Es cierto que en otros casos deben de mejorar sus prestaciones, como Nené -todavía en periodo de aclimatación-, o Román, quien debe resolver mucho más en cuestiones de posesión y de distribución -sin entrar en expectativas mediáticas no del todo ciertas y justas-, pero en su conjunto han aportado cosas que al grupo le faltaban. Desde la seriedad y oficio de Beranger, hasta la agilidad y contundencia de Nico para asentar una defensa algo lenta y blanda, pasando por el poderío y el trabajo de Román en un medio del campo necesitado de físico y saber táctico, o la velocidad y habilidad de Nené, otro aspecto donde nos habíamos quedados cojos. Del resto, pues Finnan lo tendrá complicado con Sergio, y Callejón no termina de encontrarse en la categoría pero se le puede conceder cierto margen aunque a partir de navidad deberá de empezar a ganar presencia.
La esperanza, por supuesto, es la mejora ofensiva vista en Madrid. La vuelta de Tamudo. Más allá de la falta de acierto del capitán, alarmaba su juego, descolocado, estático y hasta desenchufado, impropio de él desde luego, y que lo llevó a no ser convocado. Una gran noticia que se haya recuperado. Porque la movilidad de las puntas en este dibujo sin extremos definidos es fundamental para abrir el campo y ofrecer caminos a la salida del balón. Más preocupados hasta la fecha en afianzar las posiciones defensivas ahora el ataque debe de recuperar protagonismo. Pocos equipos pueden presentar una dupla en punta como la nuestra, todo un seguro. En buena medida nuestros sueños pasan porque Raúl y Luís se muevan entre las 25 y 30 dianas. Si además, y reconozco que es mi gran esperanza e ilusión, Nené repite números de Celta y Alavés (alrededor de 8 goles) estaremos hablando de pelear por algo.
El suspenso, y el problema, sigue siendo la pelota, al menos el hecho algo tonto de que sea redonda, dado la cantidad de melonazos que repartimos cada partido. Por supuesto, Iván es el puntal en esta faceta pero no puede él solo aguantar todo el andamio. Da grima ver al calvo bajar a buscar el balón al pie de los centrales, entre otras razones porque tan lejos del área contraria perdemos su definición en el último pase. No voy a pedir que Moisés y Román desplieguen el mismo talento. Es imposible. Pero si deben de garantizar en mayor medida la circulación del cuero; claro que también Jarque -elegancia y calidad la tiene- debe de sumar soluciones, o jugadores como Coro deben de apostar con más frecuencia por la combinación que por la gambeta. No entiendo, si no es por motivos de falta de confianza, como jugadores profesionales son incapaces, por muy encimados que estén, de precisar la velocidad y la colocación de pases de cinco metros, ni que equipos como Valladolid o Huelva parezcan mucho mejor dotados para esta lid. Porque la cuestión no es enrocarnos en un substituto de Iván si no de correspondencia. Iván ya trabaja para hacer mejor a sus compañeros, ahora estos deben de asegurar ritmo y posesión para hacer también mejor a Iván, porque entonces sí podremos empezar a hablar de un gran equipo.