Como no podía ser de otra forma y como sucede temporada tras temporada, y mayormente cuando las cosas, deportivamente hablando, transcurren placenteramente, suelen surgir, o suelen ser maliciosamente "soltadas" a las ondas radiofónicas o televisivas, ciertas informaciones, o mejor "soplos/primicias" que tienen asegurados sus efectos polémicos entre la cada día mayor familia perica. Y no quiero referirme concretamente a ese inoportuno "soplo" de lucir una "senyera" sobre la pechera de nuestra camiseta; "soplo" que sin duda alguna ha sido "patrocinado" por algún consejero del Club, y que como ya hemos podido constatar en POL, la más calificada ágora del periquitismo, posibilita o mejor induce a abrir agrias polémicas entre quienes amamos a este Club, con distintas épocas de "servicio/adoración" durante el siglo de Historia, según nuestras respectivas edades, que lógicamente han tenido como fondo unos cambios políticos en el país con derivaciones paralelas en nuestro Español/Espanyol. Polémica a la que por simple ética, no diré que profesional/periodística, por que como profesional ya cerré, o mejor decir "me cerraron" mi ciclo, pero sí que por respeto a todos los pericos, no añadiré más leña.
Pero como sea que paralelamente ha saltado a la palestra un diferente tema, para nada relacionado con el mayor o menor signo exterior de catalanidad del Español/Espanyol, como es el tema de nuestras camisetas y de la variación en el ancho de sus listados durante el siglo transcurrido, ahí sí que voy a intentar aportar mi modesto granito de arena, construyendo la historia que creo puede ser la verdadera, construida, repito, tras recordar también las épocas de carestía por las que atravesaban nuestras industrias textiles. Y si alguien puede aportar más exactos datos sobre este nunca bien explicado tema, me daré más que satisfecho por haber contribuido llenar este vacío de nuestra Historia de posguerra.
Es ya de sobras conocido que en aquellos primeros años de lo que podría llamar prehistoria perica (tanto como Sociedad Española de Foot-Ball como luego como Club X) las modestísimas economías de la entidad, no se les permitía diseñar sus exclusivas vestimentas y si vestir las clásicas y cotidianas camisas de popelín blanco, o más tarde de un chillón amarillo en razón a haberles regalado una pieza de este color uno de sus simpatizantes.


No fue hasta 1909 cuando el ya definitivo Club Deportivo Español, empezó a lucir sus no menos definitivos e históricos colores de siempre, pero ya de punto y con el listado de tres franjas azules de no más de 5 cms. sobre el pecho y espalda; un modelo muy "Made in England" dado que nuestro mercado textil, dedicaba muy limitada atención al mundo del deporte, y mayormente al recién importado "foot ball" del Reino Unido. Por esta razón, aquellas sus primeros y flamantes ternos blanquiazules, pudieron muy bien ser importados expresamente para nuestro Club. Basta observar la fotografía del equipo que se proclamaba campeón de Catalunya en 1915 tras ganar la final a los culés por 4-0 (página 32 de mi Historia fasciculada) para apreciar como se había ampliado el ancho del listado, pero no existiendo unanimidad en la franja central; la mayoría de jugadores luce el color azul, pero cuatro de ellos, es la franja blanca la central; lo que parece demostrar en que aquellas equipaciones no se habían fabricado en exclusiva para el Club, sino que se había aprovechado las existencias de determinada tienda comercial y sin mayores exigencias.

Siguiendo la historia a través de la documentación fotográfica de que disponemos, se puede observar que desde la citada fecha de 1915, las vestimenta blanquiazul de mantenía inalterable, de punto y ajustada al cuerpo, con escote abierto y con solapillas, y con tres amplias franjas sobre pecho y espalda, con el azul como lista central, que se mantendría inalterable hasta el año 1929, en que se lograba el doblete de la época, como era ganar el Campeonato de Cataluña y la Copa de España, pero habiendo eliminado las solapillas del escote, ya con cenefa blanca, aunque las susodichas solapillas volverían más tarde hasta proclamarse nuevamente campeón de España en 1940.



Y como en aquellos tiempos aún no se estilaba la actual moda de que al final de los partidos los jugadores se intercambien sus zamarras o que las arrojen tan generosamente al público adicto, lo que obliga a estrenar camiseta en cada partido, el amplio "stock" de aquella indumentaria, debo suponer, que pudo alargarse hasta un año más tarde, ya que en la apertura de la temporada 1941-42, nuestros jugadores, volverían a lucir nueva vestimenta, que es la primera que yo empecé a conocer en mi añorada (por la irrecuperable juventud, se sobreentiende) eclosión como perico.

¿El por qué de dicho cambio? Nunca se nos explicó. Aunque recordando aquellos años de la enorme crisis que nos había dejado la Guerra Civil, de enormes carestías de materia prima para la principal industria catalana, como era la textil concentrada en Sabadell y Terrassa, debió resultar harto difícil el poder fabricar aquel tipo de zamarras deportivos en punto, y con listados exclusivos, razón por la que la mayoría de clubs, además del nuestro, debieron recurrir como en tiempos pretéritos, a vestir las clásicas camisas abotonadas de manga larga y también con puños abotonados, confeccionadas en tela, pero que se fabricaba con una materia prima, creo que se comercializaba como sarga, y en la que se entremezclava la viscosilla, como mejor suplemento del tan escaso cupo de algodón de importación del que disponían las industrias del Vallés. La misma tela con los que hacían los colchones, rellenos de miraguano, sobre los que dormíamos, cuando aún era impensable que algún día pudiéramos hacerlo sobre los actuales de muelles o latex.
Y como los clasicos listados de los colchones eran el rojo, azul, verde, violeta, marrón, negro o amarillo, pues ahí puede hallarse la causa en que además de nuestro Club, también el Atletico Aviación y luego Madrid, Athletic Bilbao, Real Sociedad, Betis, Castellón, Gijón, Santander, Valladolid, Coruña o Granada, y quizá me olvido de alguno más, lucieran en aquella época esas camisolas abiertas y abotonadas, pero que sólo al Atletico madrileño sirvieron para encasillarlos como "equipo colchonero". ¿Quién de los más viejos aficionados, de mi promoción para mejor entendernos, no recuerda la imagen de aquel temperamental y bravío Telmo Zarra con sus mangas no abotonadas flameando al viento en sus impetuosos remates de cabeza, como también nuestro pequeño y luchador medio Santiago Schild, con las mangas colgando al ser de talla mayor a la suya? ¿Y la de nuestro recordado y siempre peleón"Pirata" Fábregas, luciendo su pelo en pecho al llevar la camisola a medio abrochar? ¿Y la de aquel finísimo y estilista interior madridista, Molowny, con sus largas mangas de unas tallas superiores a la suyas, también sin abotonar, y que le valieron el apodo de "El Mangas", aunque en su caso eran camisas blancas? En fin, amigos mios, estos recordatorios que uno a mi personal meditación sobre quella época, creo que puede servir para recomponer un raro capítulo de nuestra Historia, y si alguien puede aportar datos más concretos y exactos, me sentiré reconfortado.


No fue hasta la temporada de 1966-67, la de "Los Delfines", ya con Vilá Reyes como hombre fuerte y brazo derecho del Presidente "San José Fusté", cuando el equipo volvió a lucir la histórica zamarra de punto y con franjas anchas con la azul en el centro, el por qué nadie tampoco lo explicó, quizá fue en razón directa en que Vilá Reyes estaba en la cresta de la ola en cuanto a su industria textil algodonera y cuando esta materia ya no significaba problema alguno de consumo, a lo que muy bien pudiera añadirse que por su gran apuesta en situar al Español entre los grandes, quisiera recuperar la vestimenta con la que por dos veces se habían logrado los dos títulos nacionales de aquellos casi setenta años de historia.
Desde entonces, esta indumentaria sigue más o menos igual, con algunos filetitos en paralelo sobre los listados azules, o esos actuales aditamientos comerciales o de la Liga Profesional, lo que tampoco sea tan importante, como para que algunas voces hayan aparecido en POL pidiendo el recuperar la vestimenta de 1940, obviando lo que para el Club ha podido significar el apoyo financiero que le han venido dando "Dani" o "Quat" por sólo citar las más recientes. Aparte de que la materia textil con la que se confeccionan las actuales camisetas, por su misma brillantez, son mucho más vistosas que aquellas de antaño, sin brillo alguno y muy sencillas. En lo único que difiero con la actualidad, o que comparto alguna otra opinión sobre el tema, es el sí retornar a la clásica segunda vestimenta para jugar en campo contrario cuando el local juegue también blanco y azul, o cuando los actuales conciertos televisivos obliguen al cambio, es jugando totalmente de azul, o combinando el azul de las zamarras con el blanco del pantalón, o en todo caso, con pantalón negro, como siempre lo habíamos hecho. A mí, personalmente y a pesar de esa buena acogida que se nos dice ha tenido entre nuestra masa social, esas franjas horizontales de negro y rosa, la verdad que no me gustan. Y sí, ciertamente aquella reciente camiseta roja, era realmente atractiva, pero que pinta ese color en nuestro Club. Prefiero ver siempre a mi equipo con el azul como base o complemento del blanco. Es mi opinión. Y nada más por hoy amigos mios.