Escocia encuadrada en el grupo de clasificación para la Euro 2008 más difícil de todos, vence en París, en un Sant Denis abarrotado con un gol increíble de MacFadden y deja a Escocia a un paso de la Clasificación. Los cálculos son fáciles, Escocia necesita ganar 3 o 4 puntos (depende de la combinación) para asegurarse la clasificación. Le esperan la Georgia de Arveladze y compañía (fuera) y la rocosa Italia de Donadoni (en casa). Escocia todo corazón y esfuerzo acababa de ganar a Francia, actual sub-campeona del mundo, como William Wallace vence su batalla en aparente inferioridad.
En cambio, pocas semanas después, una mediocre Georgia le gana 2-0 y les deja a merced de una victoria como locales en Hampden Park. Llega el día del gran duelo en Glasgow y, como es habitual, La 2 conecta tarde y no podemos disfrutar del "Fratelli d'Italia" y el impresionante "Flower of Scotland". Antes de que la grada cante por primera vez el "We'll be comming", Luca Toni adelanta a Italia en el marcador y convierte el partido de nuevo en una heroicidad. De nuevo confío en Escocia que sólo es capaz de ganar cuando se sacude la presión y puede jugar envalentonada jugándose el todo por el todo. Mejuto González anula un gol a los Azurri, y poco después Escocia dispone de 3 córners seguidos que rozan el gol local. Los clanes escoceses hierven de pasión y la heroicidad va creciendo. Avanzada la segunda parte, Barry Ferguson bate al abrigadísimo Giggi Buffon y Hampden estalla en la locura. Escocia no piensa en el valor del empate y continúa en la batalla sin cuartel fabricando las mejores jugadas del encuentro. En la mejor jugada del encuentro Kenny Millar remata en la frontal del área pequeña un buen pase de MacFadden y inexplicablemente lo envía a la grada del Estadio Nacional Escocés. Esta jugada acaba con la heroica escocesa y la selección del "Rampant Lion" empieza a valorar el empate e intenta mantener la cabeza fría en los minutos finales. Cuando esto ocurre vuelve Italia, la Italia de la lucha en los callejones oscuros, la Italia sigilosa, la Italia del personaje de Pérez Reverte Gualterio Malatesta. Esa Italia capaz de aprovechar un último error del calamitoso árbitro asturiano para marcar el 1-2 y borrar de un plumazo los KILTS del verano centroeuropeo en Austria y Suiza.
Una vez más, la valentía escocesa les lleva a morir en la orilla, a perder la cabeza y cometer errores propios de un equipo acelerado, valiente y heroico, pero al que le falta temple, serenidad y precisión. Un equipo como el que tantas veces ha sido el Espanyol. Veía el oscuro cielo de Glasgow, la insistente lluvia, el frío, el "Celtic End" que poblamos en Mayo repleto de banderas, los "stewards" subiendo y bajando las escaleras sin parar, y me invadía la nostalgia... ¿Cuántas veces hemos soñado y deseado la heroicidad de nuestro equipo convertido en William Wallace y hemos sucumbido ante el frío y calculador Rey inglés? Sentí la derrota de los Scots como si fuera propia, pero ellos como los pericos sabemos que no hay derrota en el corazón del que lucha, y que en Hampden Park, como ellos hicieron se luchó hasta la extenuación, y en ese frío escenario nuestro club se hizo más grande.