Fútbol Comunista

M Azkargorta

06/11/2007

El fútbol llegó a Rusia zarista a fines del S. XIX, al mismo tiempo que al resto de Europa, de manos (más bien de pies) de comerciantes ingleses que extendieron el nuevo entre las clases pudientes. La revolución rusa y la reconstrucción del país retrasaron la creación del campeonato ruso (entonces ya soviético) hasta el 1936. Ante esta situación, el aparato de propaganda soviético hizo lo posible para evitar las luchas regionales en el fútbol, y decidió trasladar la lucha y el entendimiento de clases al césped, evitando así las reivindicaciones regionales / nacionales de ucranios, armenios, tayicos, letones o lituanos.

La visión social de Sistema comunista reduce la identidad indivual a su clase trabajadora, por lo que el Partido decidió idear un mapa de mapa de enfrentamientos que casara con la única identidad permitida: la de la clase. Cada club, por tanto, que solo podía representar al obrero, fue adscrito a una parte del sindicato. Así, los trabajadores del ferrocarril dispondrían de un club de fútbol que les represente en las competiciones soviéticas frente a los equipos de otros trabajadores (metalurgia, minería o ejército, por ejemplo).

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El Lokomotiv de Moscú era el club de los trabajadores del ferrocarril (mirad los escudo de los Lokomotiv en los que se representan todos ellos se representan una locomotora o bien una rueda con dos alas, símbolo del ferrocarril), mientras que el Torpedo de Moscú representaba a los trabajadores del sector del automóvil y el Dinamo de Moscú era el equipo del ministerio de interior. Los "Dinamo" son nombres que se daban a sociedades deportivas en la Unión Soviética. La palabra "dimano", procedente del griego, significa "poder en movimiento", y hay numerosos clubes que llevan ese nombre, como el Dinamo de Kiev, el Dinamo de Tbilisi (Georgia) o el Dinamo de Dresde y el Dinamo de Berlín, en la República Democrática Alemana.

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Como no podía ser de otra manera, también se permitían equipos que encumbraran personajes con la vitola de héroes soviéticos. Un ejemplo es el Shaktar Donetsk de la ciudad Ucrania de Donetsk que se fundó con el nombre de Stakhanovets, en honor al obrero ruso Alexei Stakhanov, de fundador del movimiento estajanovista, que pretendía subir los índices de producción mediante la iniciativa personal de los obreros. El club cambió su nombre en 1946 por el de Shakhtyor Stalino, y posteriormente por el actual, que hace referencia a las mineros del carbón.

Como no podía ser de otra manera en la antigua URSS, el club más potente era de la Unión Soviética el CSKA de Moscú, que es el equipo adjunto al ejército. CSKA quiere decir Tsentral'nuy Sportivnuy Klub Armiiy, en castellano, Club Central de Deportes del Ejército. El CSKA tenía la potestad de poder llamar a filas en cualquier momento a un jugador de cualquier otro club de la liga, por lo que siempre poseía una gran plantilla. Una plantilla formada por componente s de la unidad de caballería (todos los jugadores eran asignados a esta unidad) por lo que eran conocidos como "los caballos".

En los demás países del Este del muro de Berlín como eran Checoslovaquia, Polonia, Hungría, Bulgaria o Albania, sucedía una situación muy semejante. En Checoslovaquia, el Dukla de Praga era el equipo más identificado con el régimen. En Polonia, lo era el Legia de Varsovia, que era el equipo del ejército. En Yugoslavia, el Partizán de Belgrado era el equipo de Tito, etcétera.

A pesar de los esfuerzos del partido para intentar que las realidades nacionales e identitarias se apagaran, también en este fútbol tan controlado se trasladaron inevitablemente al fútbol. En la misma Rusia el Spartak de Moscú , (cuyo nombre  se debe al esclavo que se rebeló contra Roma, Espartaco) era, y es, el equipo más popular, por cuanto era el menos identificado con el poder soviético. En su estadio las victorias ante el CSKA de Moscú se veían como victorias parciales contra el régimen. En Hungría el histórico Ferencvaros era el equipo que canalizaba la oposición a los comunistas, así como el Rapid de Bucarest rumano, frente al equipo del ejército, el CSA Steaua de Bucarest (de gran recuerdo para los pericos), del que fuera gran hincha Ceaucescu.

Con la desintegración de la Unión Soviética y la desaparición de la influencia comunista en los países antes "ocupados", se produjo un fenómeno en la dirección contraria a la impuesta en años anteriores. Si bien en la URSS la mayoría de los equipos no sufrieron cambios en sus nombres, en los países bajo la su influencia ahora se trató de eliminar lo que supusieron algunos de los equipos adscritos al régimen comunista. Así, muchos de los clubes que el régimen comunista impuso en las primeras divisiones de cada país fueron descendidos a categorías inferiores; otros sufrieron cambios en sus nombres volviendo a los nombres de la época pre-comunista, y otros fueron comprados por multinacionales (como el Videoton húngaro, que durante unos años se llamó Parmalat). Así por ejemplo, en la antigua Checoslovaquia, el Dukla de Praga era el equipo del régimen. Subcampeón en 1988, hoy día navega por las tristes aguas de las divisiones regionales, tras sufrir el rechazo de los hinchas checos por aquello que representó. El caso contrario es el del Viktoria Zizkov, desaparecido y prohibido durante la era soviética y apoyado y reivindicado por los jóvenes anti-comunistas, que en 1993 volvió a la primera división.

Otro de los casos más destacables de cómo un club de fútbol, a pesar de los intereses de los dirigentes soviéticos, representaba simbólicamente las pretensiones nacionalistas de determinados grupos es el del equipo croata del Dinamo de Zagreb, que pasó a denominarse Croacia de Zagreb por exigencia del presidente de Croacia Franjo Tudjman, quien afirmaba que "el nombre de "Croacia" contribuía a la afirmación de Croacia, mientras que el nombre de "Dinamo" significaría a los ojos del mundo que los habitantes de ese país no se habían liberado todavía de la herencia bolchevique y balcánica" Sin embargo, el nombre de Croacia de Zagreb nunca triunfó entre sus seguidores, y actualmente, el equipo se llama de nuevo NK Dinamo, aunque mantiene los colores de la bandera croata en su escudo. La evolución de la simbología del equipo, se aprecia perfectamente en el logo.

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En el caso del fútbol croata, señalar que los grandes rivales actuales, el Dinamo de Zagreb y el Hajduk Split, cuyos enfrentamientos actuales suelen estar protagonizados por graves incidentes, se hermanaron previamente a la guerra de Yugoslavia, a finales de los años noventa, con el único propósito de luchar contra los rivales Serbios.

El colmo del romanticismo y la anécdota curiosa es el, Hajduk Split. Fundado en Praga, por estudiantes de la ciudad de Split, y que pusieron el nombre de "hajduk" en honor a los héroes románticos que se suponía que luchaban contra el imperio otomano en los siglos XVII y XVIII. Este ha sido siempre un club con una clara identidad croata que durante la época comunista mantuvo su nombre y su popularidad, debido a que durante la ocupación italiana de la ciudad de Split en la Segunda Guerra Mundial, se negó a jugar en la liga italiana, y se unió a los partisanos de la isla de Vis, de los que pasó a ser su equipo. Después, el club y los jugadores se negaron a aceptar el ofrecimiento de Tito de trasladarse a la capital de Yugoslavia como equipo del ejército, y se mantuvieron firmes en su identidad croata, en aquel tiempo prohibida. A pesar de eso, el escudo del Hajduk durante la época comunista tenía connotaciones comunistas, y omitía el ajedrezado rojo y blanco tan característico de Croacia.

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La historia del fútbol en todos los países, en todas las épocas y bajo todos los regimenes, tiene fuertes matices políticos o identitarios, pero los que amamos este deporte siempre esperamos que el fútbol se asome siempre por encima de todos los conflictos.