Me apetece contaros una anécdota muy curiosa, llena de un romanticismo propio del fútbol amateur, impregnada de recuerdos propios de torneos sin focos, que acontece en un estadio grande y dentro de una de las competiciones con más eco mediático del mundo. Nos situamos en la temporada 1986-87, la extraña temporada del play-off, en la que el RCD Espanyol consigue la plaza europea. Los protagonistas de la historia son Xabier Azkargorta, amigo (podemos decir que hasta pariente) de PericosOnLine, y entrenador perico (no puedo decir que sea ex -perico como suele afirmar Julio Maldonado), que en esa temporada acaba de dejar el Español y un portero desconocido para la mayoría, Óscar Wirth que se reencontraría muchos años más tarde en el camino del "Bigotón" como seleccionador chileno.
El Real Valladolid entrenado por Xabier, visita el Ramón Sánchez Pizjuán, que un año antes vio proclamarse al milagroso Steaua campeón de Europa. El Pucela cuenta con 22 jugadores en la plantilla de los que 3 son porteros, y los centrales titulares son baja por lo que tendrá que salir con una defensa improvisada. Sanchez Valles es fijo para sustituir a Manolo Hierro, pero su acompañante no parece tan claro. Las opciones típicas pueden situar a un lateral o a un medio de contención en ese puesto, pero toda la plantilla está acostumbrada a ver a Óscar Wirth ocupando ese puesto. Lo extraño del caso es que Óscar Wirth es uno de los porteros de la plantilla, que en muchos entrenamientos actuaba como jugador ya que la plantilla estaba compuesta por 22 hombres y es necesario que uno de los porteros ocupe plaza de jugador.

El mister medita si optar por una solución convencional o atreverse a poner a un "portero delantero" que puede entenderse como acto de rareza y trasladar una presión innecesaria al chileno. Ambos charlan sobre la posibilidad de jugar en el Pizjuán de titular en el Pizjuán, y Wirth comenta que ya disputó algún partido oficial como jugador en la liga chilena, y acuerdan mantenerlo en secreto hasta momentos antes del partido. El secreto se mantiene hasta el día del partido y la prensa especula con todo tipo de alineaciones, pero nadie sospecha la jugada que se va a suceder. Es domingo de Resurrección en Sevilla y el partido, como ocurría antaño se disputa a las 12:00, el chileno salta al césped a jugar de central y cuaja un excelente partido, en el que el Pucela vence a domicilio por 1-2.
Años más tarde, el portero mexicano Campos rompió todos los moldes y convirtió en habitual la figura del "portero delantero", pero me da la impresión que esta curiosa circunstancia no se ha repetido nunca más en la primera división española.
