Cuando en vísperas de la pasada Gala de Penyas observaba que entre los
galardonados se hallaba don Juan Vilá Reyes, comprendí que por fin,
alguien en el entorno de nuestro Club, veía el momento de rendir
modesto homenaje a uno de los personajes/mecenas más importantes en su
ya centenaria historia. De inmediato también, creí oportuno aportar al
mismo mi granito de arena, recordando aquellas sus repetidas visitas de
medianoche en la redacción de DICEN, a donde acudía a exponer a mi
director Julián Mir (de quien conocía sus sentimientos barcelonistas
pero también consciente de su recto sentido de la amistad y rectitud
periodística) toda la serie de obstáculos que el “poder establecido” en
nuestro Ayuntamiento le interponía a su más que ambicioso proyecto para
engrandecer a su Español, como era el poder recalificar Sarriá para
luego trasladarse a Montjuïc. Pero por una cruel paradoja del destino,
en vísperas de dicha gala, Juan Vilá Reyes nos dejaba para siempre, y
consecuentemente me veía obligado a recomponer la entradilla y
despedida de este mi emotivo recuerdo hacia aquel hombre que tanto
ilusionó a aquella generación de españolistas que maduramos durante lo
que yo me permito denominar como “Década maravillosa” para España y
para los españoles.
Sí, porque en aquellos años sesenta y gracias a aquel “Plan de
Desarrollo” del ministro catalán López Rodó, se empezaba a cumplir el
sueño dorado del españolito de a pié como era dejar de ser peatón y
convertirse en “seatón” a la vez que empezaban a proliferar nuevas
urbanizaciones de segundas residencias.Y en nuestro Español, después
del terrible batacazo en 1962 con el consumado descenso por primera vez
en la historia, aparecía de la mano del venerable José Fusté, un joven
y ambicioso Juan Vilá Reyes que muy pronto dejaría notar su impronta
con aquellos sensacionales fichajes de Kubala y Di Stéfano, el primero
de los cuales conmocionó y pareció dinamitar las estructuras del
fútbol catalán y de forma especial el barcelonista, hasta merecer que
una pluma periodística tan preclara como era la de Carlos Pardo,
pudiera escribir en las páginas de Vida Deportiva, que Kubala, como un
Judas cualquiera, se había vendido por un plato de lentejas. Como se
verá, con Dictadura o con Democracia, en Catalunya siempre se nos
ha “idolatrado”.
Pues bien, tras aquel sonado doble fichaje, el hoy llorado Vilá Reyes
iniciaba su plan de convertir al Español en un grande. Y para ello no
regateba esfuerzos. Sus más sonados fichajes posteriores serían los
Carmelo, Ramírez, Bergara, y el sexteto Amas, Marcial, Re, Rodilla,
José María y Miralles, denominados “Los delfines” por mi compañero José
Mª Ducamp. En 1968 relevaba Vilá Reyes a José Fusté en la presidencia,
acompañandolo con el doble fichaje de Glaria y Lico. El alcanzar la
categoría de grande para el Español parecía quedar ya cerca. Pero la
ambición de Vilá Reyes iba mucho más allá que hacer un gran equipo. El
segundo paso fue abandonar las oficinas de la calle Córcega 300, para
ubicarlas en unos lujosísimos despachos de la calle Villarroel 214 en
los bajos de un inmueble de la Caja de Ahorros de la que era su máximo
ejecutivo su vicepresidente José Mº Bisecas, y, tras esto, iniciar
su “gran operación”: lograr la recalificación de Sarriá, para tras su
venta para lo que ya tenía comprador, llevar al Español a Montjuïc. Y
aquí empezó su vía crucis…
En mi historia fasciculada del Español en el capítulo dedicado a
nuestro personaje lo titulaba así: JUAN VILA REYES, PRESIDENTE
VISIONARIO AL QUE TRAICIONO SU ILUSA PRECIPITACIÓN. Lo que no gustó a
otro columnista de POL como es Sergio Fidalgo y como así lo expuso hace
algún tiempo en un artículo de “El Periódico” hablando de los
historiadores pericos. Pues bien, aún hoy, sigo creyendo lo mismo sin
que ello encierre ánimo peyorativo alguno para el hoy llorado
presidente. Sigo creyendo que por hallarse en la cima de la popularidad
empresarial hasta el punto de ser catalogado como empresario modelo de
la época, con sus continuas apariciones televisivas y entrevistas de
prensa por el crecimiento de Matesa en la expansión de sus mercados, lo
que le abría todos los despachos del poder establecido, le hizo creer
que igual le sucedería en los estamentos municipales/deportivos. ¡Iluso
de él! O mejor decir que…¡Con la Iglesia (léase Barça) hemos topado!
¡Cómo desde la Plaça Sant Jaume se iba a permitir que el Español, tras
vender Sarriá, y por mucho que invirtiera en la remodelación de
Montjuïc, pudiera quedar en millonario superavit en comparación con un
Barcelona, que tras las obras del Camp Nou había quedado endeudado en
más de trescientos millones de pesetas! Ni Narcís de Carreras ni
tampoco Pau Negre ambos con clara influencia decisoria entre muros de
la “Casa Gran”, dieron paso alguno para evitar que el Estadio de
Montjuïc siguiera cayéndose por evidente abandono y que gracias al
Español de Vilá Reyes pudiera recuperarse para la ciudad y muchísimo
menos el recalificarle Sarriá, precisamente cuando de inmediato veíamos
como sí se recalificaba el viejo Las Corts, para salvar la desoladora
economía blaugrana.
Vilá Reyes siempre encontró en DICEN sus páginas amigas, porque en
aquel mi diario, nunca hubo agravio comparativo de espacio y mucho
menos de trato como sucede ahora en nuestra prensa catalana. Nada de
extraño que algunas noches, cuando ya la mayoría de redactores hubieran
concluido su jornada y cuando ya sólo quedábamos el director y muy
pocos más, Vilá Reyes nos visitaba para llorarnos sus cuitas “of the
record” como a continuación paso a recordar someramente.
Del mal trato que habían recibido con su esposa e hija en el Camp Nou
tras aquel su fallido intento de comprarle Las Corts a Llaudet ante las
cámaras de TVE al que ofreció 100 millones de pesetas.
De la burla de que había sido objeto por parte del Ayuntamiento, que no
quería hablar del tema Montjuïc por humanitarias causas y miestras en
sus instalaciones y vestuarios estuvieran ocupadas por varias familias
que se habían quedado sin hogar tras las inundaciones del Vallés. Por
eso Vilá Reyes nos anunciaba que al siguiente día había contratado
varios camiones que les trasladarían todas sus pertenencias a uno de
los nuevos pisos que se construían en Sant Adriá y a los que él
personalmente les había sufragado la entrada. Las hemerotecas
demuestran amplio resumen fotográfico de dicho traslado y limpieza del
Estadio y que buenas pelas le costó al bueno de Vilá Reyes. Después…
más silencio administrativo. El Estadio seguiría cayéndose en ruinas
para vergüenza de Barcelona…
Y mientras tanto, el desolado presidente nos aseguraba tener una
multinacional interesada en comprar Sarriá, pero ya, por algo más de
600 millones de pesetas de las de entonces, con las que podría afrontar
la radical transformación del Estadio de Montjuïc en un moderno campo
futbolístico y a la vez también podría recuperar sus constantes
inversiones en su club. No comprendía como el Ayuntamiento torpedeara
aquel proyecto de eliminar en la mejor zona ciudadana el mamotreto que
el campo de Sarriá significaba para el desarrollo urbanístico que
estaba empezando a experimentar aquella zona de la parte alta de la
ciudad.
Quiero recordar también aquel su significativo detalle de crearse su
particular insignia del Español, sobrepuesta a dos banderas cruzadas,
la de España y la de Cataluña en plena dictadura; como también el haber
intentado sin éxito alguno y con una casi total oposición en cierta
Asamblea de Socios, lo de cambiar la denominación de la entidad,
pasando al de Atlético Cataluña.
Tras ver fracasados todos estos proyectos o ilusiones urbanísticas de
futuro, le llegó su gran decepción deportiva con el nuevo descenso
consumado por aquella plantilla millonaria que no supo corresponderle
acorde a su esplendidez salarial. Y como paralelamente se producía el
escándalo Matesa, en donde se convertía en chivo espiatorio de la
confrontación ministerial entre tecnócratas del Opus y del Movimiento,
de aquel genial directivo y empresario, ya nada más se supo tras ir a
parar con sus huesos a Carabanchel. Por cierto, desde el seno del
Español, bien apoyado por otros pericos de pro como Juan Antonio
Samaranch como Delegado Nacional de Deportes y Pablo Porta como
presidente de la Catalana, conminaban a Vilá Reyes a presentar su
dimisión que implicaba tácitamente su renuncia a reclamar la deuda que
el Club tenía con Vilá Reyes, que era de l76 millones de pesetas
invertidos en fichajes y demás. Así el Español no se veía salpicado por
el citado escándalo de Matesa.
Pero Juan Vilá Reyes nunca quedó en el total olvido para ningún añejo
españolista, porque luego, una vez ya en democracia, nunca hizo nada
para que se le reconociera aquella deuda cuando tan en boga está
aquello de “recuperar la memoria histórica del franquismo”. Descansa en
paz, amigo Juan.
por contar batallitas de abuelito,aún me acuerdo
de cuando salió Dicen no se si valía una o
dos "pelas" (son ya bastantes años)me acuerdo de
dos entrevistadores sobre todo,Lainz y Codina,y
de vez en cuando entrevistaba el hijo del
Helenio Herrera,ahora es diferente,ahora todo
está invadido por la ca.ca,es lo que vende,TV3
nuestro mayor esponsor y el que menos
información da,los periodicos deportivos de
Barcelona,todo de ca.ca,y dos paginas del
Espanyol,y los merengones,cuya central se
encuentra a 500 kilometros,casi igual ¿cuando
cambiará?cuando ganemos,ganemos y ganemos.
Anton Piru Lero Data: 18/02/2007 00:00
Gracias Maniguero, no pensaba que la editorial
Destino fuera la propietaria de Vida Deportiva.
Yo leía la revista Destino y no recuerdo que se
metiera en nada con el Espanyol. En aquella
época las cosas eran normales. La primera vez
que leí comentarios despectivos hacia el
Espanyol fué en una revista satírica que se
llamaba "Barrabás". Me acuerdo perfectamente que
era Alex Botines (muerto prematuramente), que
suscribió los primeros insultos escritos hacia
el Espanyol. Ahora, vende más el odio y la
descalificación que la tolerancia (de verdad y
no de boquilla) y la crítica documentada y
respetuosa.
Anton Piru Lero Data: 15/02/2007 00:00
Gracias 2006 y Oriol. Por cierto muy pequeño
eras si naciste en 1960 para acordarte de los
delfines. Me pasaré por los dos arcivos para ver
si me encuentro en la portada de Vida Deportiva
y puedo escanearlo y tenerlo en mi ordenador.Yo
si me acuerdo perfectamente de la eliminatoria
con el Sporting de Lisboa, la mayor remontada
del Espanyol en toda su historia. Fué una época
excelente, pero entre dos descensos (1962 y
1969).
Manelet Pujada Data: 15/02/2007 00:00
Bon dia a tothom. Ignasi, agraeixo molt el teu
comentari, però comparat amb segons quina gent
que escriu per aquí, no sóc més que
un "juntaletras". Una abraçada amic. Anton Piru
Lero: Servidor, que es del mismo año que Oriol,
también se acuerda de los "Delfines". No olvides
que a esa edad, 7 u 8 años, nuestra memoria
estaba en su plenitud. No como ahora, que se
encuentra en las últimas... :-) Visca
l´Espanyol!
antoni Data: 15/02/2007 00:00
Vaig tenir la sort de coneixer personalment al
senyor Joan Vila Reyes i pug asegurar-vos que
apart d´un gran president,era una bellísima
persona. Descansi en pau !
Manigüero Data: 15/02/2007 00:00
Respondiendo a Anton Pirulero. Como decía
anteriormente un tal Oriol, tanto Vida Deportiva
como otras publicaciones, las puedes hallar en
dicho recinto histórico frontal a la Catedral.
En cuanto a que año desapareció no lo recuerdo
exactamente, creo que fue tras nacer DICEN
como periódico, que al ofrecer en sus diarias
páginas varias entrevistas además de la
información de actualidad en aquellas páginas en
huecograbado de color marron, le restó toda la
posibilidad competir en el mercado. Puedo
añadirte que dicha publicación pertenecía a la
Editorial Destino y cuyo buque insignia era la
mítica revista de igual nombre, pero... atención
al dato, por ser su propietario José Vergés,
directivo de los "otros" dicha revista no era
precisamente imparcial, aunque dicho sea
también, sin alcanzar los límites de dependencia
que actualmente soportamos la gente decente.
veva Data: 14/02/2007 00:00
Don Justo me ha gustado mucho su artículo. Entre
mis recuerdos de infancia figuran el caso Matesa y
el nombre de Vila Reyes, de lo que no entendía
nada evidentemente. Veo que Vila Reyes fue una
víctima, no tuvo mucha suerte, se merecía algo
mejor, ya no hay remedio. Descanse en paz.
keyplus Data: 14/02/2007 00:00
Si quisieramos ser grandes....que poco nos
faltaría. 10:12 h.
Minardi40 Data: 14/02/2007 00:00
Fui asiduo lector de Dicen...,no solo porque
fuera el mejor, si no que ademas era el unico
que informaba del VOLEIBOL, que yo practicaba.
La "epoca" Vila Reyes, tal vez fue la mas
utopica del club y lamentablemente, como bien
recuerda D.Justo Conde, frustada por "causas
ajenas" a los pericos, aunque "algunos" como yo
lo recuerdo, le pusieron la pierna de
la "envidia" encima.Gracias Sr.Conde.
ignasi Data: 14/02/2007 00:00
Vàries coses a dir : en primer lloc, Manelet
Pujada, que be que escrius, felicitats!
Jo també llegia el DICEN, vaig neixer al 58, i
el meu pare em donava 2 ,3 pessetes? i li anava
a comprar cada dia.
Era clar que el M Deportivo era molt culer i el
DICEN,sense ser ni molt menys perico, era més
neutral!
Aquella va ser una bona epoca pel espanyolime,
si senyor, erem grans.......i quina diferència
de prensa sportiva comparada a la que es fa avui
en dia.....plumes de nivell, el Sr Conde, El sr,
J José Castillo, quina diferencia i què patètic
es llegir - llegir he dit?, llegir el què?- avui
en dia el M.D., que no té més qualitat
lliterària que qualsevol dels diaris que et
regalen al metro......no sent pena, Sr.
Astruells?
I què dir de D. Juan Vila Reyes?....doncs que si
algun mal parit no hagués escrit el guió de la
història del Espanyol amb tantes trabes i
penuries, avui continuariem sent el que vam ser
i erem als anys 60, UN GRAN.....i com he dit
vàries vegades, un derby era un derby,
etc,etc....cosa que malhauradament s´ha perdut.
Per desgracia. com la massa es vulgar i
tonta.........som els que som.....i ells son els
que son.
VISCA L´ESPANYOL i GRACIES SR. VILAREYES PEL QUE
ENS VA DONAR!