El buscarle moralina, queda a gusto del consumidor (lector). Mi verdadera vocación como periodista/escritor siempre ha sido comentar la actualidad deportiva, o ya como jubilado, hurgar y recuperar la historia del deporte y de las entidades que mayormente han calado en mi trayectoria. He de confesar, no obstante, que en determinados momentos de total inoperancia, de largos años sabáticos y como ahora se define a los tan prolíferos paros laborales, sí que me pudo atraer la idea de intentar hacer mis pinitos en el mundo de la novelística, pero sin más; mi más íntima y prudente reflexión me hizo ver que no tenía suficiente imaginación para adentrarme en tan prolífero mundo de fantasias.
Pero hete aquí que entre mis nuevos y más jóvenes columnistas de POL, se me aparece el cuentista/fabulista de Oriol Rosell, con su "Bonic conte (amb moralina)" y que hace despertar en mí, aquella ya olvidada ilusión. Y aquí me tenéis dispuesto a contaros un cuento/fábula, con la clara advertencia o premisa, que se trata sólo de un cuento, quizá producto de ese malestar que en lo que llevamos de año 2008 nos amarga la existencia a todos los pericos.
Erase una vez un Club de fútbol, de muy añeja historia, aunque no ciertamente pródiga de rutilantes éxitos, si no al contrario, jalonada con interminables épocas de sinsabores y zozobras para mantenerse entre la elite, lo que no siempre pudo lograr en sus tan repetidos y dramáticos finales de liga. Por cuatro veces descendió a los "infiernos" y por cuatro veces también supo resucitar de inmediato.
Un club que aparte de sus limitaciones deportivas, fue también víctima de constantes luchas internas entre las llamadas "familias", pero mayormente agravadas en el tramo final de su ya Centenaria Historia, por clarísimas interferencias políticomunicipales que determinaron la liquidación de su mejor patrimonio o "Casa Pairal" lo que hizo temer por su subsistencia. Una amenaza de muerte que estaba en la mente de todos, pero que afortunadamente no se produjo, y sólo gracias a la inesperada llegada, de un nuevo Mesías, que tras guiar con sabiduría y prudencia por la larga travesía del desierto y cruzar su particular Mar Rojo (léase Area Metropolitana) devolvía a ese Club la tan ansiada Tierra Prometida, aderezado todo ello con la consecución de dos títulos nacionales que ni los más viejos del lugar recordaban haberlos vivido, amén de dos frustaciones en sendas finales continentales.
Este mismo club, no obstante, si estructuralmente pudo parecer haber experimentado un radical cambio en positivo, en su verdadero cometido existencial, en lo deportivo, aparte esos ya narrados éxitos conseguidos, sigue mostrando los mismos defectos, contrasentidos o miserias de su centenaria historia, que parece incapacitarle para poder poseer un equipo con suficiente talento y potencia como para luchar de tú a tú contra los otros clubes también centenarios, sí, pero con la siempre atractiva diferencia de que no han perdido su "virginidad primodivisionaria".
Y este Club, a principio de temporada, aleccionado por lo sucedido en el último ejercicio, quiso como es tradicional, reunir los capitanes del equipo, para establecer las primas para la inminente temporada con un doble baremo. Una cifra hasta cierto punto lógica por quedar por encima del décimo puesto y que garantizase un final de competición sosegado y tranquilo, y una cifra ya mas importante como premio a meterse en el 5º o 6º lugar, con pasaporte a viajar por Europa en 2ª clase. Todo normal y lógico para un equipo que seguía manteniendo el mismo bloque del anterior y positivo curso campeonil.
Pero ves por donde, y pese al susto inicial de competición, en su propio feudo, ese Club encadena una serie de triunfos que nadie podía esperar, que tienen su mayor dimensión en la festividad de los Reyes Magos, con su aplastante triunfo y delirante exhibición ante cierta Fiebre Amarilla, lo que les coloca a tiro de piedra del liderato. Y cabe suponer que fue entonces cuando en el vestuario, se produjo una especie de "conclave" y los chicos se dijeron. "Quedar por encima del 10º puesto, está ya sentenciado. Quedar quintos o sextos también poco menos que chupao. Vamos a ver que se nos ofrece por quedar entre los cuatro candidatos a viajar por Europa en Primera Clase. Y dicho y hecho, una comisión pide audiencia a un feliz presidente por tan sensacional campaña, y le exponen sus deseos. Y el presidente, que aunque feliz y orondo por la racha de resultados deportivos, andaba preocupado por las estrecheces económicas que comportaba la edificación de la nueva "Casa Pairal", a la vez que también molesto al conocer que uno de sus jugadores básicos de su "columna vertebral" se había lesionado practicando "deporte de riesgo", con muy buenas palabras, les decía que no podía satisfacerles, que con lo prometido estaban más que bien recompensados, ya que ni ellos en septiembre podían tan siquiera imaginar el sueño que estaban viviendo.
¿Y que es lo sucedió a partir de dicha reunión? Pues que el más absoluto conformismo empezó a dominar aquel vestuario. La primera prima estaba asegurada, que era la que en principio todos ellos habíanse fijado como prioritaria de acuerdo a sus reales posibilidades que ellos muy bien sabían aquilatar, y sí además lograban hacer realidad la superior, miel sobre hojuelas, pero ... ¿para qué seguir matándose por la que habían podido soñar pero que no podía ser?
Vuelvo a recordaros que se trata solamente de un cuento, que yo no le añado moralina alguna, que lo dejo a vuestro libre albedrío, pero no me negaréis, que todo cuanto a salido de mi personal magín como aprendiz de fabulista/cuentista, parece tener cierto paralelismo con una muy cruel realidad actual. Y de verdad os digo que no querría haber acertado en mis diabólicas elucubraciones en torno a esa actual vivencia que los pericos estamos viviendo.